viernes, 12 de febrero de 2010

EDITORIAL

Diario Libertad
Año 8, número 3258
Viernes 12, febrero del año 2010
De traiciones y elecciones.
Si la renuncia de Fernando Gómez Mont a seguir perteneciendo al PAN, Partido en el que prácticamente nació, ha sido sorpresiva, los rumores que va a desatar por la imprecisión de los términos en que le fue redactada, no van a ser pocos.
Sin soslayar que con esto don César Nava, a quien algunos hacen responsable de la renuncia, otros más acuciosos responsabilizan a Calderón, ciertamente pierde un elemento importante para las próximas elecciones.
Pues aunque benévolamente se quiera atribuir la renuncia a la necesidad de observar las elecciones de manera objetiva, que es otra de las versiones, el escrito entregado para expresar el porqué de su renuncia, dejó aún más dudas que aclaraciones. "Me veo obligado, dijo, a no revelar las razones de mi renuncia por discreción profesional".
Pero no se vale. Pues aunque por ser secretario designado por Ejecutivo (secretario del Ejecutivo, no Secretario de Estado) no tiene obligación de rendir informes a la sociedad, como viene siendo el caso de los ministros; como que los tiempos no están para que el Pueblo eche a andar a la imaginación.
Tiempos inéditos en los que quien de facto venía siendo de alguna manera el jefe de los Institutos Políticos, hoy renuncia por desacuerdo con uno de ellos; y más, con el propio Partido en el que su nombre ha sido prominente.
Lo que parece ser cierto es que don Felipe, quien previamente había ya pactado con el PRI, tuvo que saber y estar de acuerdo en la renuncia de su Secretario de Gobernación. De otra manera podría pensarse que la comunicación es inexistente en el Gabinete y que esto es un desgarriate (que lo es)
Y si a esa renuncia le agregamos la carta de don Cruz Pérez Cuellar, el presidente del PAN en Chihuahua, en la que le solicita a don Felipe “que reconozca con humildad la derrota actual y que tome medidas únicas y extraordinarias para Juárez”.
Nadie podrá negar que esto fractura al Partido de Acción Nacional; lo que en época de elecciones se antoja inexplicable y corrobora una vez más que en nuestro México no tendríamos Historia si no hubieran traiciones.
La pregunta por el momento es si don Fernando continuará al frente de Gobernación, o si ya se dio cuenta de la cruda realidad y de plano se hartó del sistema.

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