viernes, 20 de noviembre de 2009

MÉXICO SA

Respuesta primitiva del gobierno a críticas de Stiglitz
Ni ven ni oyen
Equipo ineficaz aun en tiempos de vacas gordas

Carlos Fernández-Vega
En unas cuantas horas el gobierno calderonista recibió una paliza de época, propinada por un par de organismos multilaterales –de los que México forma parte–, por el contundente análisis del premio Nobel de economía 2001 y, de pasadita, por la señal de alarma lanzada por el presidente estadunidense. En resumen, el inquilino de Los Pinos, junto con su muy eficiente equipo económico, quedó como palo de gallinero, aunque –hay que reconocerlo– la respuesta oficial, por medio de los jilgueros de siempre, fue científica, puntual e irrebatible.

En resumen, la Cepal (Panorama social de América Latina 2009, difundido ayer) advirtió que en lo que se refiere a caída regional en las condiciones sociales “sobresale el caso de México, que registraría (en 2009) el mayor incremento en sus niveles de pobreza e indigencia en consonancia con su elevada reducción del producto interno bruto y deterioro de la situación de empleo y salarios”. De hecho, antes del reconocimiento oficial de la crisis, “el único país en que se registró un empeoramiento de la situación de pobreza fue México, con un incremento de 3.1 puntos porcentuales entre 2006 y 2008” (sólo para 2009, el Banco Mundial ha estimado 4.5 millones adicionales de pobres, que se suman a los 6 millones registrados en el primer bienio del calderonato).

A su vez, la OCDE (Panorama económico mundial 2009, divulgado ayer) congeló el triunfal discurso calderonista, al subrayar que “en 2011 la tasa de desempleo en México será 6 por ciento más elevada que antes de las crisis”, toda vez que “el desempleo es un problema que va creciendo y continuará haciéndolo de acuerdo con nuestro pronóstico hacia mediados de 2010, y esto evidentemente será un lastre para el consumo privado y la demanda interna”. Mayor desempleo, pobreza creciente y economía famélica dibujan un panorama verdaderamente preocupante. Pero si lo anterior fuera poco, el organismo ratificó su pronóstico de que la economía mexicana se desplomará 8 por ciento en 2009, y adelantó que en el mejor de los casos, y sólo en el mejor, la perspectiva señala que en el calderonato el promedio anual de “crecimiento” económico no pasará de 0.6 por ciento, proporción que simple y llanamente equivale a un sexenio perdido, el de “para vivir mejor”.

Joseph Stiglitz, premio Nobel de Economía 2001, subrayó que “el desempeño que el gobierno de México ha tenido para enfrentar la recesión ha sido uno de los peores en el mundo... Las estadísticas de crecimiento han sido muy débiles y pesimistas para este país, y la combinación de una recuperación muy débil para Estados Unidos y una política fiscal que no estimule la economía mexicana es una fuente de preocupación... Los aumentos a los impuestos al valor agregado (IVA) y sobre la renta (ISR), que entrarán en vigor en 2010 tendrán un efecto muy negativo en la economía... La situación de la economía mexicana es contraria a la que se observa en aquellos países que tuvieron la reacción gubernamental más fuerte y rápida posible”.

Y la roja cereza del pastel la aportó Barack Obama, inquilino de la Casa Blanca, quien advierte sobre la posibilidad de una recesión en forma de W, es decir, una doble recesión: en 2008-2009 se desplomó la economía, la que tímidamente resurgiría en 2010, aunque se corre el riesgo de que prácticamente de inmediato vuelva a caer, para recuperarse a saber cuándo. Por ello, recomendó “contener los crecientes déficit de Estados Unidos, pues acumular demasiado endeudamiento gubernamental podría llevar a una recaída en la recesión. Existe temor de que el exceso de gasto para ayudar a reanimar la economía socave la frágil recuperación estadunidense y provoque una doble recesión”. Como es obvio, el mensaje del mandatario va en riguroso sentido contrario al fatuo discurso del inquilino de Los Pinos, quien ya decretó “el fin de la recesión”.
Paliza de época para el gobierno calderonista, el cual, si bien no ve ni escucha a quienes en México plantean advertencias y reclamos como los citados, a las primeras de cambios brinca a la palestra cuando se trata de “responder” a las “críticas” externas, aunque es su costumbre hacerlo de forma por demás primitiva. Así, soltó a sus jilgueros de siempre para ofrecer una “respuesta” científica, puntual e irrebatible, pero de momento enfocada a los señalamientos del premio Nobel de Economía 2001:

A) Ernesto Cordero Arroyo, secretario de Desarrollo Social (el mismo que no hace mucho recomendó a los mexicanos “brincarse” una o dos comidas al día para combatir eficazmente la crisis): “yo creo que Joseph Stiglitz no conoce a detalle las políticas contracíclicas que instrumentó el gobierno mexicano, no conoce la realidad de las finanzas públicas mexicanas, yo creo que mejor que se ponga a leer un poquito más de México”;

B) Gustavo Madero, el carismático presidente de la Junta de Coordinación Política del Senado de la República y pastor de la bancada panista en Xicoténcatl: “pues al premio Nobel no sé qué jabón lo patrocina”;

C) Agustín Carstens, secretario de Hacienda, el inefable doctor “catarrito”, quien de todas, de plano, no atina a ninguna: “el gobierno mexicano actuó de manera responsable; parece que Stiglitz desconoce que México fue azotado por dos golpes: la desaceleración económica global, incluida la de Estados Unidos, así como la caída de la producción petrolera en 800 mil barriles diarios (le faltó mencionar el tercer azote: el inquilino de Los Pinos y su muy eficiente equipo económico, tal vez el mejor”; según su propio chistorete de principios de año); no teníamos la opción de contratar más deuda. Uno tiene que actuar responsablemente y eso fue lo que hizo y decidió Felipe Calderón”.

¡Zas! Como se aprecia, los pronunciamientos de la Cepal, la OCDE, Stiglitz y Obama fueron opacados con la contundente respuesta de los tres jilgueros del inquilino de Los Pinos, quienes podrán seguir diciendo sandeces, finalmente es su derecho. El problema real es cómo atenderá la oscura perspectiva, cuándo superará el pánico y reaccionará, si algún día lo hace. Obvio es que no puede con el paquete, que el “combate” a la crisis fue de saliva y que su “muy buen equipo económico” ni siquiera en tiempos de vacas gordas resulta útil.

Las rebanadas del pastel

Entrados en gastos, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos aplaudió al inquilino de Los Pinos por su atinada designación de Arturo Chávez Chávez al frente de la Procuraduría General de la República, pues advirtió: “México, culpable de casos de feminicidio en Ciudad Juárez, Chihuahua; el Estado no realizó indagatorias pertinentes, debe reparar el daño y arrestar a los culpables”. El del doble apellido fue subprocurador y procurador de aquella entidad, y delegado de la PGR durante el auge de esos crímenes en Ciudad Juárez.

cfvmexico_sa@hotmail.com • mexicosa@infinitum.com.mx

Emiliano Zapata Pancho Villa

Dos leyendas de la historia de Mèxico. Villa y Zapata entrando a caballo juntos con sus 60,000 hombres el 14 de Dic de 1914 al Zòcalo en la Ciudad de Mexico.Banquete brindado a Villa y Zapata en Palacio Nacional. Pancho Villa llora conmovido ante la tumba de Francisco I Madero. Emiliano Zapata parte con sus tropas de la Ciudad de Mexico

Lo que hay que celebrar hoy es la exixtencia en nuestra historia de personas valientes y patriotas que dieron su vida por una esperanza de futuro.

para recordarlos estos videitos:

Francisco I. Madero en Cuernavaca. 1911.


Gira de Francisco I. Madero por Morelos. 1911.


Emiliano Zapata entrevistado por periodistas. 1914-1919.


Pancho Villa y Emiliano Zapata en la capital

Revolución Mexicana (Historia oficial mexicana)

Capsula oficial de la Revolucion Mexicana (lo que enseñan en las escuelas publicas). Difiere de la realidad pues mas que ser una lucha impulsada por las clases bajas, fue mas bien la lucha de los empresarios (norteños principalmente) hartos del grupo de los cientificos comandados por Limantour el preferido de Diaz... al final Mexico quedo igual y asi sigue a la fecha: una clase dominante haciendo su voluntad y los pobres cada vez mas hundidos en la miseria.

20 de noviembre: de los camisas doradas al Ejército

Luis Hernández Navarro

Felipe Calderón sigue adelante con la militarizarización de la política nacional. Comenzó con el uso del Ejército en la guerra contra el narcotráfico. Apenas hace poco más de un mes sacó a las fuerzas armadas a las calles junto a la Policía Federal para resguardar las instalaciones de la empresa Luz y Fuerza del Centro. Ahora las va a hacer marchar por las calles de la ciudad de México en el desfile cívico-militar de caballería” con el que se celebrará el 99 aniversario del inicio de la Revolución Mexicana.
De manera oficial, desde 1936 y hasta su desaparición en 2006, el festejo fue, en lo esencial, una fiesta cívica en la que desfilaban en casi todos los municipios del país sindicatos y estudiantes, y, en algunos casos, asociaciones de charros y grupos similares. Antes de esa fecha ya se había celebrado el 20 de noviembre con actividades deportivas. Según un boletín de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte, en 1928 se efectuó una carrera de relevos para festejar el comienzo de la gesta revolucionaria.
Sin embargo, fue en 1936 cuando adquirió carácter oficial. Ese año, el Senado aprobó un decreto en que se señalaba: “Al conmemorarse este acontecimiento histórico con un desfile deportivo se refleja la voluntad pacifista y conciliadora de nuestro pueblo”. La intervención del los legisladores no fue caprichosa. La mula no era arisca. El 20 de noviembre de un año antes, durante el gobierno de Lázaro Cárdenas, se suscitó una batalla campal en las calles del centro de la ciudad de México, con varios muertos y 50 heridos, entre el grupo fascista de Acción Revolucionaria Mexicana (ARM), conocido como los camisas doradas, y miembros del Partido Comunista Mexicano y sindicalistas.
La ARM fue fundada en 1934 por el general Nicolás Rodríguez, un antiguo villista que para actuar se inspiraba en la moda política de la época: los camisas negras de Mussolini, los camisas plateadas de Hitler y los camisas azules de Franco. Su uniforme consistía en una camisa amarilla, con un brazalete (ARM) en el brazo izquierdo.
La ARM fue una organización ultraderechista claramente anticomunista y antisemita. Su actividad central consistió en enfrentar el descontento social de la época rompiendo huelgas, machacando las manifestaciones de la izquierda e intimidando obreros. Autores como Hugh G. Campebll han señalado que “existen evidencias para suponer que la organización se formó a iniciativa de Calles con el objeto de mantener controlados a los trabajadores”. Capitalistas, industriales y grandes comerciantes fueron sus principales financiadores. Tuvo, además, el apoyo de la Alemania nazi.
El 20 de noviembre de 1935 los camisas doradas decidieron organizar una gran demostración de fuerza en la ciudad de México, ofreciendo un espectáculo de su organización paramilitar. Su dirigente anunció que marcharían por la calles de la capital 5 mil hombres uniformados, equipados y encuadrados militarmente. El anuncio fue considerado por comunistas y demócratas como una provocación inadmisible.
En una espléndida crónica que forma parte de La década bárbara, Mario Gill narró el choque entre ambas fuerzas. A pesar de ser minoría, los antifascistas derrotaron a la ARM. Una flotilla de coches conducidos por el Frente Único del Volante (bautizados como “tanques rojos”) dispersó a la caballería facha.
Ahora, 54 años después del enfrentamiento, las cosas han cambiado: la derecha radical está en el poder. Ya no necesita de camisas doradas para hacer demostraciones de fuerza: le basta con que se saque al Ejército a las calles.
En una época de profundo descontento social y desobediencia civil, el mensaje central que Los Pinos envía organizando el desfile “cívico-militar de caballería” de este 20 de noviembre es uno: “el que manda soy yo, y aquí está el Ejército para hacerlo valer”.