lunes, 22 de febrero de 2010

ASIMETRÍAS

Fausto Fernández Ponte
22 febrero 2010
ffponte@gmail.com
La Vía Neorrevolucionaria
Por Fausto Fernández Ponte
¿Quién es el verdadero político? Aquél que piensa primero en sus representados y actúa a favor de éstos y nunca, ni antes ni después,
tratar de beneficiarse de ello. Un político no debe jamás aspirar a ser rico”.
José Revueltas.”
I
Los caros leyentes Juan Cordero Medina y Wenceslao Jiménez González comentan los asertos de éste escribidor en Asimetrías del 19 del corriente febrero, los que se refieren, entre otros aspectos, al asunto de la politización del ciudadano mexicano.
El señor Cordero, quien nos informa leernos en el diario Imagen, que se publica en la ciudad portuaria de Veracruz, Ver., escribe: “… Yo mismo me consideraba apolítico, pero alguien me sacó de mi error y me dijo que más bien (era) apartidista”.
Prosigue: “Analizándome, ni eso soy, ya que al votar estoy tomando partido por alguien. Creo que la mayoría de los mexicanos estamos desencantados con nuestros representantes, que han creado un gobierno político-empresarial…
“… Desgraciadamente para donde volteemos no encontraremos alguien que merezca ser votado como verdadero adalid del pueblo y seguiremos en esa inercia adormilada del votante que sufraga sin saber por qué”..
En su turno, el señor Jiménez González, quien díce leernos en El Mexicano, de Tijuana, B. C., señala: “Estoy leyendo un libro que compré en una librería de viejo en el DF intitulado “Cómo razonar su voto” y me encontré con su columna en el diario”.
Don Wenceslao expresa: “Leyendo el libro y Asimetrías descubrí que el autor es la misma persona, o sea usted, y entendí algunos conceptos (acerca) de lo que usted escribe acerca de que todos somos políticos, pero nos han hecho creer que no lo somos…
II
“En su libro usted escribe que con la excusa de que somos “apolíticos” o “impolíticos” dejamos en manos de terceros una responsabilidad tan importante que nunca debe cederse a otros que no seamos nosotros…
“La noche anterior antes de dormirme leí su libro y al día siguiente, por la mañana, ví en el periódico su artículo y me cayó el veinte, dándome cuenta de que esos textos los había escrito la misma persona… Fue una sorpresa muy buena para mí…
“Su artículo complementó o reforzó más concretamente lo que había leído en el libro suyo. Razonar el voto y votar acertadamente, dice usted, debe ser un proceso ajeno a las simpatías personales de uno, y sí propio del acto de pensar en los demás…
“Cuando leí eso en su libro pensé que estaba usted fuera de la realidad al aconsejar que el votante piense en los demás y no solamente en sí mismo, pero leyendo el artículo ví mucho sentido. Pensar en los demás es pensar en el país, en México”.
Incurre éste leyente de la frontera norte en ésta disquisición: “Usted dice en su libro que no votar es como mal votar: ´Vote de todos modos, por usted mismo o por un héroe patrio, desde Hidalgo a Morelos o Juárez o Zapata o Villa o la Gua´lupita, pero vote´...
“También dice usted en su libro que votar por alguno de los héroes patrios es un mensaje al candidato equivalente a decirle que no está a la altura de aquellos, aunque esos sufragios se anulen. Si éstos son más que los válidos, la elección podría anularse.
III
“Ahora comprendo bien que pensar en los demás, en el país, es pensar en uno mismo sin engañarnos, o por héroes patrios que son ejemplo, es como usted dice la vía neorrevolucionaria del cambio real, no de hombres, sino de sistemas”.
“Usted recomienda en el libro que debemos asegurarnos que el mensaje al candidato llegue sin distorsiones. El ciudadano consciente de que el bienestar de todos es el de él mismo, no al revés, debe persuadir a otros a votar por quien quiera bajo esa premisa…
“Ahora comprendo lo que usted dijo en ese libro que esa vía neorrevolucionaria, promotora del cambio económico, político y social de fondo, de estructuras y superestructuras. Me tomó mucho tiempo llegar a verlo así, pero ya estoy allí…
“Yo creo que casi todos los mexicanos queremos el bien de los demás, del país, del mundo, pero no sabemos a la hora de votar cómo lograrlo (…) nos dejamos llevar por lo que nos han hecho creer que lo mejor para uno es lo mejor para el resto…”.
Pero pensar en los demás, señala el leyente Jiménez, “es un acto de heroismo y verdadero patriotismo, que no tiene nada que ver con las ideologías de derecha o de izquierda o de centro”. Tiene que ver, añade, “con nuestra conciencia verdadera”.
“De haber leído su libro en 2006, no habría yo votado por (Felipe) Calderón. Me habría dado cuenta de que mi voto debía haber sido a favor del candidato que proponía combatir las causas de la ya desde entonces triste situación, pero empeorada hoy…
Eso, agrega, “es pensar en los demás”. Y concluye: “Si todos los mexicanos estamos bien, yo estoy bien. Si hay bienestar, hay seguridad pública empleo, armonía, menos pobreza, justicia, esperanzas”, afirma. Bien por los leyentes Cordero y Jiménez.
ffponte@gmail.

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