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| El primero de Mayo. | |
| La conmemoración del sacrificio de los Mártires de Chicago –realizada en todo el mundo, menos en aquella urbe -ni en Estados Unidos, excepto por los mexicanos allá- tiene hoy un significado ajeno a lo celebratorio y sí reivindicador. Y es que en todo el mundo –México incluido y, por ello, nuestro ámbito inmediato que es el sureste de México— los trabajadores vivimos en condiciones sin precedente que, guardada la proporción en la dialéctica del pasado y el presente, no existían. El pasado, para situar un marco histórico, se remonta a los inicios de la llamada Revolución Industrial, que es el período comprendido entre la segunda mitad del siglo XVIII y las primeras décadas del XIX. En ese lapso, los contrastes eran lacerantes. La Revolución Industrial –iniciada en Inglaterra primero y, luego, en el resto de Europa Occidental y, más tarde, trasladada a EU-- fue el cúmulo de cambios socioeconómicos, tecnológicos y culturales sin precedentes en la humanidad. En ese proceso de transformaciones –su antecedente inmediato fue el neolítico-- surgieron pensadores cuyas ideas, difundidas en libros y periódicos, le dieron exégesis y sentido históricista a lo ocurrente. Esos pensadores (Marx, Engels, etc.) siguen vigentes. En ese contexto ocurrió la matanza en Chicago, un día 3 de mayo de 1886. El primer día de ese mismo mes había entrado en vigor la demanda planteada por los huelguistas chiucaguenses de que las de jornada laboral fuesen de ocho horas. Destacaron en ese movimiento los dirigentes Albert Parsons y August Spies --éste último, dirigía un periódico laborista--. Los caídos en Chicago son recordados desde entonces anualmente en el mundo como Día Internacional del Trabajo, el 1 de mayo. Por ese entonces, Las jornadas laborales eran de 12 a 16 horas, sin que los trabajadores –que creaban riqueza y plusvalía con sus esfuerzos y que otros se apropiaban- tuvieren derecho a ninguna prestación. Ni día de descanso ni vacaciones. Hoy, a casi 115 años después de la matanza de Chicago, los trabajadores en casi todo el mundo viven en general en malas condiciones. En México, los trabajadores han visto sus derechos conculcados y violados, de allí que la celebración haya sido protestaria. En México prevalece, desde luego, la jornada de ocho horas –es una gran conquista social--, pero otros derechos reconocidos por la ley son violados, mermados, menguados de hecho. El derecho al empleo digno, por ejemplo, es conculcado. El desempleo en nuestro país ha alcanzado índices elevados históricos, pues nunca antes habían sido tan altos en números duros y en términos porcentuales en el contexto de la población económicamente activa. Ese desempleo es un vector mayor de pobreza. Y no sólo eso. Además de vector mayor de pobreza es una expresión de injusticia social brutal. En un entorno así, el poder político panista, priísta, et al del Estado mexicano promueve legislación que nos haría volver al siglo XIX o más atrás. Así, la celebración del Día Internacional el Trabajo adquirió peculiaridades de una lucha no sólo por conservar las conquistas laborales, sino por impedir, mediante la manifestación pública protestaria, perderlas parcial o totalmente. ¿Por qué un estado como el mexicano, nacido (al menos oficialmente) de un proceso revolucionario actúa contra los trabajadores que, en realidad, somos todos los que nos vemos forzados a mal vender nuestra fuerza de trabajo? Sí, ¿por qué? ¿Por qué? La respuesta es, a nuestro ver, lisa y llana: el hombre es el depredador principal del hombre. Locke, precursor del contractualismo social que después detalló Rousseau, decía que el lobo del humano es el humano mismo. Pero más allá de lo filosófico, esas interrogantes tienen respuestas más prácticas. La naturaleza depredadora humana se manifiesta en ambiciones de poder, riqueza y oportunismo alevoso y ventajoso –premeditado-- e impune; despojar al más débil. Ello induce a un individuo a apropiarse de las riquezas que crea otro. Esa apropiación ocurre bajo guisas legales (y en no pocos casos, francamente leguleyas) y sofistas y pseudo legales e inmorales. A los que se oponen se le reprime, como hoy en México. Para ello, ese hombre depredador crea formas de organización económica que, como la prevaleciente en México, son abiertamente antisociales –anti usted, Lector-- y marcos jurídicos a modo. El Estado mexicano no garantiza hoy los derechos de nadie. |
Pablo González Casanova afirmó que la construcción de un mundo diferente no será posible sin antes definir dos ejes: que el capitalismo no solucionará los problemas del planeta y que las organizaciones y luchadores deben incluir a todos los pobres de la tierra y a los que están con ellos, aún los que han sido diabolizados por la izquierda institucional
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De otra manera, alertó, nos pasaremos hablando la vida de otro mundo posible, hasta que el imperialismo de varias cabezas acabe con el mundo en que vivimos y la tierra que habitamos
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El doctor González Casanova intervino ayer en el panel inaugural del foro social mundial temático Desde los pueblos, otras salidas a la crisis global son posibles, en el Zócalo capitalino. Ahí invitó a asumir con urgencia la necesidad de definir un proyecto común de quienes luchan por otro mundo.
Manifestar nuestros puntos de unión, formular proyectos de acción conjunta e inmediata en torno a ellos, el respeto cabal, el respeto total a la autonomía de los participantes, individuales y colectivo. Debemos definir acciones concretas con fuerzas concretas, que están luchando por la paz, la justicia y la libertad. Definiendo a esas fuerzas nos definiremos nosotros
, delineó en el panel denominado En defensa de la humanidad.
El ex rector de la Universidad Nacional Autónoma de México y colaborador de La Jornada expuso que se trata de un reto urgente y vital, porque no se puede esperar a que el capitalismo modifique sus prácticas. Hagamos todo lo posible para concretarla. Empecemos a pensar en la intimidad de nuestra conciencia de cómo actuar, qué hacer y hacerlo
, convocó.
González Casanova presentó una lista de lo que no se puede esperar del capital: “Es ingenuo pensar que el capitalismo resolverá los problemas de la tierra, de los pobres y empobrecidos; que ayudará al desarrollo de los países del mundo; que controlará la crisis financiera y del desempleo; que el Estado social y el desarrollista se van a imponer como nuevas formas de política social y económica del capitalismo occidental.
Es ingenuo pensar que el capitalismo respetará la democracia y la soberanía de los países más o menos subdesarrollados y las democracias; que acabará con el analfabetismo y la miseria, las pandemias y las epidemias, las hambrunas y los pueblos hambrientos, los enfermos sin médicos y sin medicinas, los jóvenes sin empleos y sin escuelas, las familias sin techos, sin servicios y sin basura.
En el panel Justicia contra la impunidad, la indígena Susana Cruz lamentó que en México el gobierno finalmente acostumbró a los pobres a sólo estirar la mano y no trabajar. Nos engañan con un dulce para callarnos la boca y no pidamos trabajo, progreso ni estudios.
Pero también, dijo, los hombres y las mujeres tienen miedo de cuestionar las políticas gubernamentales.
Relató: En mi pueblo de San Ildefonso, Hidalgo, me preguntan que cómo puedo ir en contra del gobierno. Porque muchos prefieren la bolsa de despensa con un arroz más quebradizo que la arena, o recibir mil pesos el día de las elecciones. Pero el gobierno nos está tanteando, facilitándonos las cosas, haciéndonos irresponsables
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Por eso ella se dedica a organizar rifas, vender cosas y en un caso extremo a pedir a sus familiares que la ayuden con diez o 20 pesos
para trasladarse a Pachuca o la ciudad de México y participar en foros donde expresarse y escuchar.
Alejandra López, del Comité de Defensa de los Derechos del Pueblo, y Soledad Ortiz, de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca, llamaron en el panel de derechos humanos a que el foro social se pronuncie por el esclarecimiento del asesinato de Alberta Cariño, en San Juan Copala, Oaxaca.
Soledad Ortiz atribuyó el ataque a la caravana de paz a una política de terror del gobernador de Oaxaca, Ulises Ruiz, para sembrar el miedo, para que la gente no salga a decidir su voto
en la elección para gobernador.
El foro social resultó además una oportunidad para el despliegue del ingenio en formas alternativas de generación de energía, como el aprovechamiento del sol para cocinar y calentar agua, del aprovechamiento de residuos, la producción de alimentos y reducir la contaminación.
















