John M. Ackerman
Durante el autoritarismo del régimen del partido de Estado, los ciudadanos ocasionalmente llegábamos a atestiguar la renuncia de uno que otro funcionario responsable de abusos de autoridad o actos de corrupción. Hoy ni siquiera estas victorias pírricas nos son permitidas. Aun cuando existe evidencia contundente de actos ilícitos o irregulares, los gobernadores o secretarios involucrados simplemente se niegan a dar la cara y continúan en el cargo como si nada hubiera ocurrido.
Mario Marín, Ulises Ruiz, Enrique Peña Nieto, Eduardo Bours, Juan Camilo Mouriño, Javier Lozano, Genaro García Luna, Fernando Gómez Mont y Juan Molinar Horcasitas son ejemplos conspicuos de esta nueva generación de la desfachatez, que sin duda ha hecho más daño al país que la imaginaria “generación del no”. Constituye una vergüenza internacional el hecho de que nadie ha tenido el valor de afrontar su responsabilidad por la muerte de los niños de Hermosillo, el asesinato de jóvenes y mujeres en Ciudad Juárez, el abuso contra los campesinos en San Salvador Atenco, la inundación con aguas negras en Chalco, la muerte de los mineros en Pasta de Conchos y tantas otras tragedias y abiertas corruptelas que han venido caracterizando el escenario nacional en los años recientes. La señora impunidad reina rebosante en el México de la alternancia.
No se trata, desde luego, de retornar a la época de la escenografía de las renuncias vacías. En el pasado, las dimisiones de los funcionarios no implicaban que enfrentaran sus responsabilidades penales o administrativas. Muchas veces la separación del cargo ni siquiera afectaba negativamente su carrera política, sino que implicaba el inicio de una nueva etapa de mayor presencia pública. Con las renuncias también se protegía al Presidente de la República de tener que exponerse ante el juicio ciudadano. Se ofrecían las cabezas de unos cuantos chivos expiatorios a cambio de la continuidad del sistema imperante.
Hoy habría que encontrar vías más efectivas y auténticas para llamar a cuentas a los altos funcionarios públicos. Las propuestas de Felipe Calderón (relección de legisladores y alcaldes, candidaturas independientes y segunda vuelta) definitivamente no atacan de raíz la grave crisis que se vive en la materia.
Afortunadamente, las iniciativas del Dia (Partido de la Revolución Democrática, Partido del Trabajo y Convergencia) y de los senadores del Partido Revolucionario Institucional (PRI) sí incluyen algunas propuestas que caminan en el sentido correcto. Una de las más importantes, compartidas por ambas iniciativas, es la dotación de autonomía plena al Ministerio Público.
Ya es hora de combatir la ineficacia y el burdo manejo político de esta institución. La iniciativa del Dia es particularmente contundente al respecto: El Ministerio Público, tal como se encuentra constituido en la actualidad, ha sido rebasado no solamente por el cada vez más grande fenómeno delincuencial, sino también por los profundos y arraigados vicios que le aquejan, tales como la excesiva burocratización, la falta de agilidad en la tramitación de averiguaciones previas, la falta de capacitación de sus agentes, la violación sistemática de los derechos humanos, así como la infiltración de grupos criminales.
Otra propuesta relevante en ambas iniciativas de la oposición es el fortalecimiento de la Auditoría Superior de la Federación (ASF). El PRI propone eliminar los principios de posterioridad y anualidad para el auditor, con el fin de agilizar su labor y permitir que acompañe más cercanamente al Congreso en su función de evaluar a los secretarios de Estado. El Dia va más lejos y propone consolidar la autonomía constitucional de la ASF y dotar al auditor con la facultad de ejercer directamente la acción penal y perseguir delitos en contra del erario ante los tribunales. Estas reformas podrían transformar radicalmente el sistema institucional para la rendición de cuentas y empezar a poner un alto a la impunidad tan corrosiva que actualmente impera en el país.
La ratificación del gabinete por el Poder Legislativo (PRI y Dia), junto con la moción de censura (PRI), el fortalecimiento de las comisiones de investigación del Congreso (Dia) y la aprobación del Plan Nacional de Desarrollo por el Poder Legislativo (Dia), también tendrían el sano efecto de requilibrar la división de poderes y obligar a los secretarios de Estado a rendir cuentas y tener mejor desempeño. Asimismo, la figura de la revocación de mandato (Dia) pondría en manos de los ciudadanos un arma poderosa para que a los gobernantes nunca se les ocurra olvidar el texto del artículo 39 constitucional: la soberanía nacional reside esencial y originariamente en el pueblo (...) el pueblo tiene en todo tiempo el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de su gobierno.
Tal como ha sido el caso a lo largo de la transición política en México, una vez más las propuestas de reforma del Estado que realmente valen la pena surgen de la oposición. En lugar de promover ciegamente su decálogo de reformas cosméticas y con sesgos autoritarios, el gobierno federal y el Partido Acción Nacional deberían abrir los espacios para la discusión y aprobación de otras propuestas de mucho mayor calado que nos permitirían deshacernos de una vez por todas de la generación de la desfachatez que tanto se ha arraigado en el país.
Con admiración por la incansable lucha de las mujeres por la justicia
http://www.johnackerman.blogspot.com
lunes, 8 de marzo de 2010
MÉXICO SA
Carlos Fernández-Vega
Calderón en su laberinto
Pronósticos fallidos
Balance aciago
08 marzo 2010
cfvmx@yahoo.com.mx
Andaba muy contento el inquilino de Los Pinos, lance que te lance pronósticos económicos por aquí, estimaciones laborales por allá, cuando alguien le dijo al oído: “bájale, Jelipe, que eso de las predicciones de plano no es lo tuyo, que todos tus vaticinios han fallado, y que por donde le busques los resultados de tu administración son escandalosamente malos, los peores en ocho décadas”. Pero el susodicho ni se inmutó, y se dedicó a inaugurar un campo de golf, mientras seguía cuente que te cuente historias de bonanza sólo existentes en su idílico país.
Muy emocionado dijo al respetable que “hoy, todos los pronósticos coinciden que cuando menos el crecimiento económico de México este año será de 4 por ciento, y algunos ya están estimando un crecimiento de 5 por ciento… La verdad es que estamos dándole la vuelta a la adversidad económica”. Felicidades, pero cuando una economía se hunde como lo hizo la mexicana en 2009, cualquier incremento parece majestuoso a simple vista, pero a la hora de ir al detalle lo primero que brota es que, aún cuando se cumpla su profecía –lo cual es dudoso–, el idílico avance no alcanzaría para tapar el enorme cráter abierto en 2009, y que en sus cuatro de años de estancia en la residencia oficial el resultado llano, con todo y predicción, sería de un "crecimiento" de 0.75 por ciento como promedio anual, por abajo del incremento poblacional y el más raquítico para un periodo igual desde tiempos de Miguel de la Madrid, lo que ya es decir.
En campaña electoral prometió un crecimiento económico anual de 5 por ciento, idéntica proporción que incluyó en el incumplido Plan Nacional de Desarrollo 2007-2012. Ya sentado en Los Pinos, y por medio de los criterios generales de política económica para el cuatrienio, ofreció 3.32 por ciento anual, y en los hechos el resultado es el que se anota líneas arriba: 0.75 por ciento anual, siempre y cuando se cumpla su pronóstico de que en 2010 la economía avanzaría 5 por ciento. Si en el presente año la economía nacional crece 3 por ciento, entonces el promedio anual se reduce a 0.25 por ciento, y de 0.5 por ciento si el crecimiento es de 4 por ciento. Así, por donde se mire, el gobierno calderonista es sonoro fracaso, un gobierno fallido, que sólo en el discurso, como acostumbra, puede presumir triunfos inexistentes, avances imaginarios, éxitos de micrófono.
Para 2007, su primer año de inquilinaje, el tal Jelipe prometió 3.6 por ciento de crecimiento económico, pero en los hechos a duras penas llegó a 3.2 por ciento: en 2008 vaticinó un incremento de 3.7 por ciento en el PIB (incluida la que llamó "reforma fiscal", que no fue otra cosa que el gasolinazo), y apenas libró 1.3 por ciento; ya en 2009, con la crisis encima –siempre por él negada– pronosticó 3 por ciento, y en realidad se desplomó 6.5 por ciento, de acuerdo con las cifras oficiales. Para el presente año auguró 3 por ciento, pero ahora, ya en confianza, va por 5 por ciento. Como se constata, en eso de las adivinanzas el cuenta cuentos también es fallido.
Lo peor del caso es que la situación económica empeora gobierno tras gobierno. Antes de que los iluminados neoliberales se asentaran en Los Pinos, transformaran la Presidencia en Gerencia de la República, vendieran la casa y se deshicieran de cualquier proyecto nacional, la economía mexicana reportó un crecimiento a tasa anual promedio de 6.26 por ciento (de Lázaro Cárdenas a José López Portillo), considerando los primeros cuatro años de cada administración; con la tecnocracia en el poder, amante del Consenso de Washington, esa misma tasa se desplomó a 1.78 por ciento (de Miguel de la Madrid a Felipe Calderón), es decir, una diferencia en resultados de 3.5 tantos en contra de los cruzados tecnocráticos.
Las cifras oficiales dan cuenta de los resultados económicos (promedio anual) en el primer cuatrienio de los siguientes gobiernos: Lázaro Cárdenas, 5.1 por ciento; Manuel Avila Camacho, 6.8; Miguel Alemán Valdés, 5.72; Adolfo Ruiz Cortines, 6.4: Adolfo López Mateos, 5; el genocida Gustavo Díaz Ordaz, 6.9; Luis Echeverría (ídem), 6.4, y José López Portillo, 7.82.
En el equipo contrario, los resultados para igual lapso son: Miguel de la Madrid, -0.24 por ciento; Carlos Salinas de Gortari, 4.26; Ernesto Zedillo, 2.65; Vicente Fox, 1.52, y Felipe Calderón, 0.75 (si se cumple aquello de crecer 5 por ciento en 2010). Sin duda, las cifras son engorrosas y espesas, pero marcan la pauta: en los primeros cuatro años del zedillato el crecimiento económico fue casi 40 por ciento menor al reportado por el inquilino anterior, el de la "solidaridad"; en igual periodo, pero con el ideas cortas y la lengua larga en Los Pinos, tal crecimiento resultó 43 por ciento por abajo del registrado en tiempos del que prometió "bienestar para la familia", y con Calderón el mismo indicador resulta 50 por ciento menor (siempre y cuando se cumpla el vaticinio para 2010) al alcanzado por el pregonero del "cambio", de tal suerte que si de pronósticos se trata, el próximo gobierno podría presumir, con grado de excelencia, un avance promedio anual de 0.37 por ciento, y así para adelante, hasta que el estallido social nos alcance.
Y lo mismo sucede en el terreno del empleo. Ante los golfistas, presumió el inquilino de Los Pinos: "el año pasado, con todo y que la crisis fue más grave, perdimos, en lugar de uno de cada 10 (como en 1995), uno de cada 100 empleos formales, y los hemos recuperado ya". Tan se han "recuperado" que al cierre de enero de 2010 el registro del IMSS (empleo formal) reconoce un inventario de sólo 95 mil plazas laborales (todas eventuales) más que al comienzo del gobierno calderonista, cuando la demanda real a lo largo del periodo supera 3 millones de plazas. Tal cual se observa en el ámbito económico, sucede en el ámbito laboral: en el primer cuatrienio de Zedillo, el IMSS registró 942 mil nuevos empleos formales (uno por cada tres plazas demandadas); en igual lapso de Fox se dieron de alta 195 mil plazas formales (6.5 por ciento de la demanda real), y con Calderón 95 mil (al cierre de enero de 2010), o lo que es lo mismo, 3 por ciento de la citada demanda.
Las rebanadas del pastel
Así de simple: en casi tres décadas el ritmo de crecimiento económico del país se desplomó de 7.82 a 0.75 por ciento (diez tantos de diferencia) y la generación de empleo formal de 30 a 3 por ciento de la demanda real (otros diez tantos), y si esas no son señales de alarma, entonces que el estallido social nos agarre confesados.
cfvmexico_sa@hotmail.com • mexicosa@infinitum.com.mx
Calderón en su laberinto
Pronósticos fallidos
Balance aciago
08 marzo 2010
cfvmx@yahoo.com.mx
Andaba muy contento el inquilino de Los Pinos, lance que te lance pronósticos económicos por aquí, estimaciones laborales por allá, cuando alguien le dijo al oído: “bájale, Jelipe, que eso de las predicciones de plano no es lo tuyo, que todos tus vaticinios han fallado, y que por donde le busques los resultados de tu administración son escandalosamente malos, los peores en ocho décadas”. Pero el susodicho ni se inmutó, y se dedicó a inaugurar un campo de golf, mientras seguía cuente que te cuente historias de bonanza sólo existentes en su idílico país.
Muy emocionado dijo al respetable que “hoy, todos los pronósticos coinciden que cuando menos el crecimiento económico de México este año será de 4 por ciento, y algunos ya están estimando un crecimiento de 5 por ciento… La verdad es que estamos dándole la vuelta a la adversidad económica”. Felicidades, pero cuando una economía se hunde como lo hizo la mexicana en 2009, cualquier incremento parece majestuoso a simple vista, pero a la hora de ir al detalle lo primero que brota es que, aún cuando se cumpla su profecía –lo cual es dudoso–, el idílico avance no alcanzaría para tapar el enorme cráter abierto en 2009, y que en sus cuatro de años de estancia en la residencia oficial el resultado llano, con todo y predicción, sería de un "crecimiento" de 0.75 por ciento como promedio anual, por abajo del incremento poblacional y el más raquítico para un periodo igual desde tiempos de Miguel de la Madrid, lo que ya es decir.
En campaña electoral prometió un crecimiento económico anual de 5 por ciento, idéntica proporción que incluyó en el incumplido Plan Nacional de Desarrollo 2007-2012. Ya sentado en Los Pinos, y por medio de los criterios generales de política económica para el cuatrienio, ofreció 3.32 por ciento anual, y en los hechos el resultado es el que se anota líneas arriba: 0.75 por ciento anual, siempre y cuando se cumpla su pronóstico de que en 2010 la economía avanzaría 5 por ciento. Si en el presente año la economía nacional crece 3 por ciento, entonces el promedio anual se reduce a 0.25 por ciento, y de 0.5 por ciento si el crecimiento es de 4 por ciento. Así, por donde se mire, el gobierno calderonista es sonoro fracaso, un gobierno fallido, que sólo en el discurso, como acostumbra, puede presumir triunfos inexistentes, avances imaginarios, éxitos de micrófono.
Para 2007, su primer año de inquilinaje, el tal Jelipe prometió 3.6 por ciento de crecimiento económico, pero en los hechos a duras penas llegó a 3.2 por ciento: en 2008 vaticinó un incremento de 3.7 por ciento en el PIB (incluida la que llamó "reforma fiscal", que no fue otra cosa que el gasolinazo), y apenas libró 1.3 por ciento; ya en 2009, con la crisis encima –siempre por él negada– pronosticó 3 por ciento, y en realidad se desplomó 6.5 por ciento, de acuerdo con las cifras oficiales. Para el presente año auguró 3 por ciento, pero ahora, ya en confianza, va por 5 por ciento. Como se constata, en eso de las adivinanzas el cuenta cuentos también es fallido.
Lo peor del caso es que la situación económica empeora gobierno tras gobierno. Antes de que los iluminados neoliberales se asentaran en Los Pinos, transformaran la Presidencia en Gerencia de la República, vendieran la casa y se deshicieran de cualquier proyecto nacional, la economía mexicana reportó un crecimiento a tasa anual promedio de 6.26 por ciento (de Lázaro Cárdenas a José López Portillo), considerando los primeros cuatro años de cada administración; con la tecnocracia en el poder, amante del Consenso de Washington, esa misma tasa se desplomó a 1.78 por ciento (de Miguel de la Madrid a Felipe Calderón), es decir, una diferencia en resultados de 3.5 tantos en contra de los cruzados tecnocráticos.
Las cifras oficiales dan cuenta de los resultados económicos (promedio anual) en el primer cuatrienio de los siguientes gobiernos: Lázaro Cárdenas, 5.1 por ciento; Manuel Avila Camacho, 6.8; Miguel Alemán Valdés, 5.72; Adolfo Ruiz Cortines, 6.4: Adolfo López Mateos, 5; el genocida Gustavo Díaz Ordaz, 6.9; Luis Echeverría (ídem), 6.4, y José López Portillo, 7.82.
En el equipo contrario, los resultados para igual lapso son: Miguel de la Madrid, -0.24 por ciento; Carlos Salinas de Gortari, 4.26; Ernesto Zedillo, 2.65; Vicente Fox, 1.52, y Felipe Calderón, 0.75 (si se cumple aquello de crecer 5 por ciento en 2010). Sin duda, las cifras son engorrosas y espesas, pero marcan la pauta: en los primeros cuatro años del zedillato el crecimiento económico fue casi 40 por ciento menor al reportado por el inquilino anterior, el de la "solidaridad"; en igual periodo, pero con el ideas cortas y la lengua larga en Los Pinos, tal crecimiento resultó 43 por ciento por abajo del registrado en tiempos del que prometió "bienestar para la familia", y con Calderón el mismo indicador resulta 50 por ciento menor (siempre y cuando se cumpla el vaticinio para 2010) al alcanzado por el pregonero del "cambio", de tal suerte que si de pronósticos se trata, el próximo gobierno podría presumir, con grado de excelencia, un avance promedio anual de 0.37 por ciento, y así para adelante, hasta que el estallido social nos alcance.
Y lo mismo sucede en el terreno del empleo. Ante los golfistas, presumió el inquilino de Los Pinos: "el año pasado, con todo y que la crisis fue más grave, perdimos, en lugar de uno de cada 10 (como en 1995), uno de cada 100 empleos formales, y los hemos recuperado ya". Tan se han "recuperado" que al cierre de enero de 2010 el registro del IMSS (empleo formal) reconoce un inventario de sólo 95 mil plazas laborales (todas eventuales) más que al comienzo del gobierno calderonista, cuando la demanda real a lo largo del periodo supera 3 millones de plazas. Tal cual se observa en el ámbito económico, sucede en el ámbito laboral: en el primer cuatrienio de Zedillo, el IMSS registró 942 mil nuevos empleos formales (uno por cada tres plazas demandadas); en igual lapso de Fox se dieron de alta 195 mil plazas formales (6.5 por ciento de la demanda real), y con Calderón 95 mil (al cierre de enero de 2010), o lo que es lo mismo, 3 por ciento de la citada demanda.
Las rebanadas del pastel
Así de simple: en casi tres décadas el ritmo de crecimiento económico del país se desplomó de 7.82 a 0.75 por ciento (diez tantos de diferencia) y la generación de empleo formal de 30 a 3 por ciento de la demanda real (otros diez tantos), y si esas no son señales de alarma, entonces que el estallido social nos agarre confesados.
cfvmexico_sa@hotmail.com • mexicosa@infinitum.com.mx
NO ME REGALEN FLORES
Lydia Cacho
08 marzo 2010
A nadie se le ocurriría mandar flores a los mexicanos para celebrar el bicentenario de la Independencia de México, entonces ¿por qué el 8 de marzo la gente regala flores a las mujeres? ¿Por qué mandan mensajes, sms, power points cursis? como si el 8 de marzo fuera el día en que se festeja ser mujer, como si fuera otra especie de día de la madre.
Esa fecha fue elegida para recordar la muerte masiva de trabajadoras de la maquila hace cien años en Nueva York. Pero en realidad sirve para recordar un movimiento social que a pesar de llevar tres siglos de historia sigue oculto ante la mirada de las mayorías. Los políticos entregan premios a “mujeres notables” y el resto del año ignoran la condición de sus ciudadanas. En las escuelas poco o nada dicen a niñas y niños sobre marzo 8.
Por eso nuestras hijas e hijos no saben que la historia ha ocultado que el feminismo sufragista practicó y reinventó formas revolucionarias de manifestación social, la interrupción de oradores, la huelga de hambre, el autoencadenamiento, los panfletos reivindicativos. Las mujeres que exigían el voto innovaron formas de agitación y replantearon la lucha pacífica, ejemplo que imitaron movimientos políticos posteriores como el sindicalismo y el de los derechos civiles. Hace cien años se decidió reivindicar lo que se venía diciendo hacía 200 años: que el desarrollo social no existe sin la paz y la equidad entre hombres y mujeres. Que el feminismo es filosofía y no guerra de sexos ni pecado, que hizo suya la protesta simbólica, le dio la vuelta a la revolución sexual, desarrolló la teoría del género y acuñó un nuevo significado para el patriarcado y evidenció el daño de la violencia doméstica y sexual.
Por eso había que demostrar cuántas mujeres y niñas eran esclavas, cuántas vivían violencia, cuántas morían por hablar, cuántas eran utilizadas como carne de cañón en guerras y como prostitutas forzadas para tropas enemigas. Había que demostrar al mundo del poder (un mundo eminentemente masculino) que resulta absurdo e injusto que las mujeres sean consideradas inferiores, que se les negara el derecho al voto, a su salud sexual y reproductiva, a la política, a la tenencia de tierras. Si una mujer se queja ante el juez por los malos tratos de su marido el juez le pregunta ¿y qué hizo usted para provocarle? A pesar de la evidencia, el mundo se resiste a la igualdad real.
Algo ha cambiado en tres siglos, pero no lo suficiente. Millones de mujeres siguen buscando argumentos que les permitan demostrar cabalmente que son ciudadanas en situación de igualdad. La barrera más grande a vencer es el poderoso desprecio sexista. Ese desprecio que pregunta burlón ¿y para qué quieren las mujeres que se mencione su presencia con un “las mexicanas” si el masculino es universal? Ese desprecio que humilla a los hombres equitativos y los aísla de las mayorías del poder porque les considera peligrosamente feminizados.
Así es que este 8 de marzo habría que pedir a los políticos que en lugar de regalar flores y discursos sobre el día de las mujeres, ofrezcan políticas públicas que hagan efectiva la equidad. Que se reivindique la historia, una historia que nos hará más libres, que nos permitirá transformar a nuestra sociedad y erradicar el sexismo y la discriminación.
08 marzo 2010
A nadie se le ocurriría mandar flores a los mexicanos para celebrar el bicentenario de la Independencia de México, entonces ¿por qué el 8 de marzo la gente regala flores a las mujeres? ¿Por qué mandan mensajes, sms, power points cursis? como si el 8 de marzo fuera el día en que se festeja ser mujer, como si fuera otra especie de día de la madre.
Esa fecha fue elegida para recordar la muerte masiva de trabajadoras de la maquila hace cien años en Nueva York. Pero en realidad sirve para recordar un movimiento social que a pesar de llevar tres siglos de historia sigue oculto ante la mirada de las mayorías. Los políticos entregan premios a “mujeres notables” y el resto del año ignoran la condición de sus ciudadanas. En las escuelas poco o nada dicen a niñas y niños sobre marzo 8.
Por eso nuestras hijas e hijos no saben que la historia ha ocultado que el feminismo sufragista practicó y reinventó formas revolucionarias de manifestación social, la interrupción de oradores, la huelga de hambre, el autoencadenamiento, los panfletos reivindicativos. Las mujeres que exigían el voto innovaron formas de agitación y replantearon la lucha pacífica, ejemplo que imitaron movimientos políticos posteriores como el sindicalismo y el de los derechos civiles. Hace cien años se decidió reivindicar lo que se venía diciendo hacía 200 años: que el desarrollo social no existe sin la paz y la equidad entre hombres y mujeres. Que el feminismo es filosofía y no guerra de sexos ni pecado, que hizo suya la protesta simbólica, le dio la vuelta a la revolución sexual, desarrolló la teoría del género y acuñó un nuevo significado para el patriarcado y evidenció el daño de la violencia doméstica y sexual.
Por eso había que demostrar cuántas mujeres y niñas eran esclavas, cuántas vivían violencia, cuántas morían por hablar, cuántas eran utilizadas como carne de cañón en guerras y como prostitutas forzadas para tropas enemigas. Había que demostrar al mundo del poder (un mundo eminentemente masculino) que resulta absurdo e injusto que las mujeres sean consideradas inferiores, que se les negara el derecho al voto, a su salud sexual y reproductiva, a la política, a la tenencia de tierras. Si una mujer se queja ante el juez por los malos tratos de su marido el juez le pregunta ¿y qué hizo usted para provocarle? A pesar de la evidencia, el mundo se resiste a la igualdad real.
Algo ha cambiado en tres siglos, pero no lo suficiente. Millones de mujeres siguen buscando argumentos que les permitan demostrar cabalmente que son ciudadanas en situación de igualdad. La barrera más grande a vencer es el poderoso desprecio sexista. Ese desprecio que pregunta burlón ¿y para qué quieren las mujeres que se mencione su presencia con un “las mexicanas” si el masculino es universal? Ese desprecio que humilla a los hombres equitativos y los aísla de las mayorías del poder porque les considera peligrosamente feminizados.
Así es que este 8 de marzo habría que pedir a los políticos que en lugar de regalar flores y discursos sobre el día de las mujeres, ofrezcan políticas públicas que hagan efectiva la equidad. Que se reivindique la historia, una historia que nos hará más libres, que nos permitirá transformar a nuestra sociedad y erradicar el sexismo y la discriminación.
CUANDO LA MIERDA LOS ALCANCE...
Marcela Gómez Zalce
08 marzo 2010
gomezalce@aol.com
• Los enredos del enredo
• El corte de caja
Cuando se alza un poder ilegítimo, mi estimado, para legitimarlo basta reconocerlo. Fantástico inicio de semana con la lindura del escándalo detrás del sugerente arreglón bajo la mesa, que desde octubre del año pasado cocinó Cesar Nava, con la receta elaborada en Los Pinos —es un insulto a la inteligencia de la mordaz concurrencia siquiera pensar que Felipe Calderón no conocía todos los simpáticos detalles— de la mano de Sor Beatriz, Enrique Peña Nieto y como testigo de honor el cadáver de Bucareli, Fernando Gómez Mont, para sellar la tenebra de evitar las simpáticas coaliciones en el terruño del mexiquense para el 2011.
En las recientes semanas, my friend, el circo histérico de declaraciones, contradicciones, mentiras e hipocresías alcanzaron niveles alarmantes del cinismo con el que se maneja el partido en el poder (del no poder), la presidenta del PRI, Felipe Calderón y el disfuncional responsable de la (mecha corta) política interior. Ahora resulta que todos salen enloquecidos a embarrarse culpas y acusaciones elevando el mierdero del debate al frívolo punto sobre el pacto de una alianza opositora, cuando el fondo de la forma fue acordar en lo oscurito, a espaldas de la ciudadanía, de su electorado y de militantes una mayor y brutal carga fiscal, en medio de la crisis económica del inofensivo “catarrito” (que vino de fuera) para sacar al engendro de la barranca que por la vía política, el consenso y la negociación no les fue posible.
El atractivo quid, mi estimado, es que Peña Nieto, Paredes, Calderón, Nava y el cadáver de honor en Bucareli se pusieron de acuerdo para empinarle a los mexicanos el IVA y demás linduras fiscales, y al diablo con la ética, la decencia, la transparencia, la moral, la decencia y el pudor. El Estado de México y la candidatura presidencial de su gobernador de chisguete bien merecía joder a millones de mexicanos, haiga sido como haiga sido.
Hoy, el pánico sembrado en el ánimo de esta caterva jija de pasados, se encuentra en cómo suavizar los costos políticos de su inaceptable traición. Sor Beatriz, con su clásica actitud ambigua y miserable, declaró ayer que la PANdilla se enredo (no shit) y quiere enredarnos a nosotros, por lo que yo ya nada tengo que decir al respecto.
¿En serio?
Sor Beatriz, con este estupendo y muy sólido argumento le dio la ultima bofetada a su credibilidad, manchada ya, por su mezquina postura en un tema como lo es el del aborto y el derecho de la mujer de decidir sobre su cuerpo. La misma que naufraga en el interior de la jauría tricolor, donde hay furioso trastorno por el olor a sangre…
Esa que ya huelen en el Senado, olvidando algunos que en el entramado del cochinero de las celebres alianzas… se atravesó otro pacto-arreglón; la divertida negociación de la Ley de Derechos 244F, remember? O si me permite, le refresco la memoria. Esa ley que se originó y regresó del Senado. Esa ley que exentaba el pago por el espectro radioeléctrico (con sugestiva dedicatoria para la original alianza Televisa-Nextel) que significó un atractivo regalito de unos 2 mil milloncitos. Esa negociación que en el (des)gobierno señalan como protagonista a Manlio Fabio Beltrones, hoy uno de los beneficiados de la caída libre de la dupla Paredes-Peña Nieto.
La licitación, amable lector, apenas esta en cur$o y goza de un timing que no podía ser mas llamativo, sin olvidar (of course) que el inciso de Derechos salio como por arte de magia, ya que no estaba incluida en la propuesta de Felipe Calderón. Apareció de la nada en el Dictamen de la Comisión de Hacienda.
Así que un corte de caja en esta ola de mierda azul-tricolor no hace nada mal para la sonrisa (o mueca) de este lunes.
Las reuniones del CEN del PRI con los gobernadores para la Ley de Ingresos fueron el 5, 12, y 18 de octubre. El poderoso senador sonorense asistió únicamente a la primera y a las demás envío como sus representantes a Jesús Murillo Karam y Francisco Labastida…
O sea, es hora de colocar en esta magnánima crisis algunos puntos sobre las hipócritas ies en el PRI, que se resume con esto…
Los acuerdos económicos de unos, my friend, contra los acuerdos políticos de otros.
¡¿...Y el país?!
Que se siga jodiendo, faltaba más…
gomezalce@aol.com
08 marzo 2010
gomezalce@aol.com
• Los enredos del enredo
• El corte de caja
Cuando se alza un poder ilegítimo, mi estimado, para legitimarlo basta reconocerlo. Fantástico inicio de semana con la lindura del escándalo detrás del sugerente arreglón bajo la mesa, que desde octubre del año pasado cocinó Cesar Nava, con la receta elaborada en Los Pinos —es un insulto a la inteligencia de la mordaz concurrencia siquiera pensar que Felipe Calderón no conocía todos los simpáticos detalles— de la mano de Sor Beatriz, Enrique Peña Nieto y como testigo de honor el cadáver de Bucareli, Fernando Gómez Mont, para sellar la tenebra de evitar las simpáticas coaliciones en el terruño del mexiquense para el 2011.
En las recientes semanas, my friend, el circo histérico de declaraciones, contradicciones, mentiras e hipocresías alcanzaron niveles alarmantes del cinismo con el que se maneja el partido en el poder (del no poder), la presidenta del PRI, Felipe Calderón y el disfuncional responsable de la (mecha corta) política interior. Ahora resulta que todos salen enloquecidos a embarrarse culpas y acusaciones elevando el mierdero del debate al frívolo punto sobre el pacto de una alianza opositora, cuando el fondo de la forma fue acordar en lo oscurito, a espaldas de la ciudadanía, de su electorado y de militantes una mayor y brutal carga fiscal, en medio de la crisis económica del inofensivo “catarrito” (que vino de fuera) para sacar al engendro de la barranca que por la vía política, el consenso y la negociación no les fue posible.
El atractivo quid, mi estimado, es que Peña Nieto, Paredes, Calderón, Nava y el cadáver de honor en Bucareli se pusieron de acuerdo para empinarle a los mexicanos el IVA y demás linduras fiscales, y al diablo con la ética, la decencia, la transparencia, la moral, la decencia y el pudor. El Estado de México y la candidatura presidencial de su gobernador de chisguete bien merecía joder a millones de mexicanos, haiga sido como haiga sido.
Hoy, el pánico sembrado en el ánimo de esta caterva jija de pasados, se encuentra en cómo suavizar los costos políticos de su inaceptable traición. Sor Beatriz, con su clásica actitud ambigua y miserable, declaró ayer que la PANdilla se enredo (no shit) y quiere enredarnos a nosotros, por lo que yo ya nada tengo que decir al respecto.
¿En serio?
Sor Beatriz, con este estupendo y muy sólido argumento le dio la ultima bofetada a su credibilidad, manchada ya, por su mezquina postura en un tema como lo es el del aborto y el derecho de la mujer de decidir sobre su cuerpo. La misma que naufraga en el interior de la jauría tricolor, donde hay furioso trastorno por el olor a sangre…
Esa que ya huelen en el Senado, olvidando algunos que en el entramado del cochinero de las celebres alianzas… se atravesó otro pacto-arreglón; la divertida negociación de la Ley de Derechos 244F, remember? O si me permite, le refresco la memoria. Esa ley que se originó y regresó del Senado. Esa ley que exentaba el pago por el espectro radioeléctrico (con sugestiva dedicatoria para la original alianza Televisa-Nextel) que significó un atractivo regalito de unos 2 mil milloncitos. Esa negociación que en el (des)gobierno señalan como protagonista a Manlio Fabio Beltrones, hoy uno de los beneficiados de la caída libre de la dupla Paredes-Peña Nieto.
La licitación, amable lector, apenas esta en cur$o y goza de un timing que no podía ser mas llamativo, sin olvidar (of course) que el inciso de Derechos salio como por arte de magia, ya que no estaba incluida en la propuesta de Felipe Calderón. Apareció de la nada en el Dictamen de la Comisión de Hacienda.
Así que un corte de caja en esta ola de mierda azul-tricolor no hace nada mal para la sonrisa (o mueca) de este lunes.
Las reuniones del CEN del PRI con los gobernadores para la Ley de Ingresos fueron el 5, 12, y 18 de octubre. El poderoso senador sonorense asistió únicamente a la primera y a las demás envío como sus representantes a Jesús Murillo Karam y Francisco Labastida…
O sea, es hora de colocar en esta magnánima crisis algunos puntos sobre las hipócritas ies en el PRI, que se resume con esto…
Los acuerdos económicos de unos, my friend, contra los acuerdos políticos de otros.
¡¿...Y el país?!
Que se siga jodiendo, faltaba más…
gomezalce@aol.com
domingo, 7 de marzo de 2010
EL EJERCICIO DE LA MEMORIA A TRAVÉS DEL OLVIDO
Carlos Monsiváis
07 marzo 2010
cmonsiv@prodigy.net
El 30 de octubre de 2009, en un acto ungido por la credibilidad de las instituciones electorales, que desde el IFE y desde todos los tribunales electorales disponibles, bendicen la unión, el secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, y el secretario de Gobierno del estado de México, Luis Enrique Miranda, atestiguaron el pacto entre el PRI, representado por Beatriz Paredes, y el PAN, comandado por César Nava, en uno de los descansos de su campaña contra las bodas de la semejanza. En el convenio el PAN y el PRI se comprometen a abstenerse de formar coaliciones electorales en el estado de México (para las elecciones de 2011), con otros partidos cuyos principios e ideología sean contrarios a los que sostienen en sus declaraciones de principios. El pacto, no necesariamente parecido al de Ribentropp y Molotov en vísperas de la Segunda Guerra Mundial, tuvo como base la obligación del PRI de apoyar en sus términos, en el Senado, la Ley de Ingresos previamente aprobada en la Cámara de Diputados.
Según Nava, recientemente nombrado “panista histórico”, por una encuesta donde lo situaba en primer lugar como posible candidato a la Presidencia, el PRI incumplió el acuerdo, ya que el 5 de noviembre de 2009 sólo ocho de los 33 senadores priístas permanecieron en el salón de plenos, absteniéndose de votar a favor de la Ley de Ingresos. Nava, con el júbilo del político descubierto fuera del pedestal, concluyó su viaje alrededor del ridículo: “Ante el flagrante incumplimiento del PRI, el acuerdo quedó sin efecto alguno”. ¡Qué tristeza! Tan bien que se iba en el camino de allanarle a Peña Nieto los pequeños escollos, tan bonito que se veía la repartición del poder: “El estado de México para ustedes; la reforma fiscal para nosotros”.
* * *
A César Nava se le pueden achacar muchos defectos, pero no, en modo alguno, la posesión de virtudes de liderazgo, con carisma adjunto en ocasiones de contento. Véase su entrevista del 4 de marzo:
“—¿Por qué mintió a la opinión pública al declarar que no había firmado acuerdo alguno o pacto con el PRI, y por qué no se notificó al Comité Ejecutivo Nacional del convenio?
—En primer lugar, este acuerdo no fue puesto en el conocimiento del CEN, precisamente porque el incumplimiento del PRI lo hizo innecesario. Estaba contemplada la posibilidad de hacerlo del conocimiento del comité nacional para su eventual aprobación; sin embargo, al quedar sin efecto, al quedar sin vigencia ni validez alguna, no fue necesario hacer esta presentación. Por otra parte, es cierto que en un primer momento no hice pública la firma de este acuerdo. Lo hice por respeto al principio de confidencialidad que rige esta clase de relación y de acuerdos políticos”.
Es arduo elegir el adjetivo que le conviene a Nava, el político: sagaz, bravío, inocente (traicionado), paciente (en cuanto a la información que le debe a su grey), astuto… Véase lo que consigue: aceptar que mintió; reconocer que no informó a los suyos porque no los quería afligir con la historia de una traición; considerar eterna la confianza en él depositada; manejar con habilidad póstuma los plazos del entusiasmo por la hazaña maniobrera o de la autocrítica por el fracasito; traer a cuento “el principio de confidencialidad”, inaplicable en casos de violación de la ley electoral. Y según él, lo hizo todo solito, sin consultarlo con presidente alguno.
* * *
Beatriz Paredes reconoció el pacto tan traicionadito, pero luego se siguió de frente y en el aniversario del PRI, ante la clase política por antonomasia, se jactó de sus funciones de salvavidas: “En 2006 los legisladores del PRI evitaron una crisis de gobierno durante el ascenso de Felipe Calderón a la Presidencia de la República. Quién iba a decir que apenas tres años después el partido del Presidente, que fue repudiado y calificado de espurio por otra fuerza política, celebraría alianzas con aquellos que han sido los detractores principales de su abanderado y con quienes no tienen coincidencias programáticas ni en derechos civiles ni en el desarrollo económico para México. Amnesia sobre los principios y las posiciones programáticas o apetito de poder sin el menor respeto por los ciudadanos, o simplemente ambición y oportunismo y mayor desprestigio de la política ante la sociedad…”.
Una posición tan enfática, que brota luego de reconocer el pacto secreto, lleva únicamente a la piedra de sacrificios de la contradicción: para favorecer la mercadotecnia triunfal de Peña Nieto, se acepta que con el PAN se tienen coincidencias programáticas, en derechos civiles y en posiciones frente a la economía. Si nos atenemos a documentos y discursos, en lo único en lo que el PRI coincide plenamente con el PAN es en materia de criminalizar a las mujeres que abortan. En lo demás, que alguien tenga el valor civil de leer los discursos priístas, al firmar con Gómez Mont y el enviado de Peña Nieto de testigos, el PRI manifestó su amnesia sobre los principios y las posiciones programáticas, y exhibió su apetito de poder, su ambición y su oportunismo. Por supuesto, que estos comentarios son sólo retóricos, pero la señora Paredes, que usa a la patria como su ayuda de cámara cada que declara, podría ejercer la cortesía y decirnos cómo se explica este manejo de la cámara oscura, que luego echó a perder el manejo de la Cámara de Senadores.
No es un simple incidente de convenios que fallan, es la burla rotunda del exangüe IFE, del sistema electoral en su conjunto, de la ciudadanía (que alguna debe haber), y del uso del idioma. Una vez más se recurre al gran protector de la política, al justificador del PRI y del PAN, el olvido, ese disolvente de las trampas, las traiciones, los enredijos verbales y la arrogancia que una vez que habla da por concluido el tema. Lo que resulta conmovedor es la posición candorosa de la clase política, liderazgo del PRD incluido, convencida de un hecho: la política sólo ocurre entre los directamente interesados, los medios informativos, la clase empresarial y los historiadores. De acuerdo a esta tesis no hay sociedad, la ciudadanía sigue tardando en nacer y las mentiras, los errores y las agresiones al patrimonio nacional no importan porque el olvido protege a los responsables. Eso esperan los causantes de la tragedia de la guardería ABC en Hermosillo, y no otra cosa aguarda el secretario del Trabajo, Javier Lozano, en sus incursiones y excursiones contra la ley y sus apologías de Germán Larrea. La política, según sus monopolistas, es aquello que sólo ocurre a la hora de ejercer el poder, y si los empoderados en algún nivel, la ciudadanía postergada, intentan ejercerla lo más probable es que se les diga que vuelvan la semana próxima, cuando los poderosos hayan firmado el siguiente acuerdo.
07 marzo 2010
cmonsiv@prodigy.net
El 30 de octubre de 2009, en un acto ungido por la credibilidad de las instituciones electorales, que desde el IFE y desde todos los tribunales electorales disponibles, bendicen la unión, el secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, y el secretario de Gobierno del estado de México, Luis Enrique Miranda, atestiguaron el pacto entre el PRI, representado por Beatriz Paredes, y el PAN, comandado por César Nava, en uno de los descansos de su campaña contra las bodas de la semejanza. En el convenio el PAN y el PRI se comprometen a abstenerse de formar coaliciones electorales en el estado de México (para las elecciones de 2011), con otros partidos cuyos principios e ideología sean contrarios a los que sostienen en sus declaraciones de principios. El pacto, no necesariamente parecido al de Ribentropp y Molotov en vísperas de la Segunda Guerra Mundial, tuvo como base la obligación del PRI de apoyar en sus términos, en el Senado, la Ley de Ingresos previamente aprobada en la Cámara de Diputados.
Según Nava, recientemente nombrado “panista histórico”, por una encuesta donde lo situaba en primer lugar como posible candidato a la Presidencia, el PRI incumplió el acuerdo, ya que el 5 de noviembre de 2009 sólo ocho de los 33 senadores priístas permanecieron en el salón de plenos, absteniéndose de votar a favor de la Ley de Ingresos. Nava, con el júbilo del político descubierto fuera del pedestal, concluyó su viaje alrededor del ridículo: “Ante el flagrante incumplimiento del PRI, el acuerdo quedó sin efecto alguno”. ¡Qué tristeza! Tan bien que se iba en el camino de allanarle a Peña Nieto los pequeños escollos, tan bonito que se veía la repartición del poder: “El estado de México para ustedes; la reforma fiscal para nosotros”.
* * *
A César Nava se le pueden achacar muchos defectos, pero no, en modo alguno, la posesión de virtudes de liderazgo, con carisma adjunto en ocasiones de contento. Véase su entrevista del 4 de marzo:
“—¿Por qué mintió a la opinión pública al declarar que no había firmado acuerdo alguno o pacto con el PRI, y por qué no se notificó al Comité Ejecutivo Nacional del convenio?
—En primer lugar, este acuerdo no fue puesto en el conocimiento del CEN, precisamente porque el incumplimiento del PRI lo hizo innecesario. Estaba contemplada la posibilidad de hacerlo del conocimiento del comité nacional para su eventual aprobación; sin embargo, al quedar sin efecto, al quedar sin vigencia ni validez alguna, no fue necesario hacer esta presentación. Por otra parte, es cierto que en un primer momento no hice pública la firma de este acuerdo. Lo hice por respeto al principio de confidencialidad que rige esta clase de relación y de acuerdos políticos”.
Es arduo elegir el adjetivo que le conviene a Nava, el político: sagaz, bravío, inocente (traicionado), paciente (en cuanto a la información que le debe a su grey), astuto… Véase lo que consigue: aceptar que mintió; reconocer que no informó a los suyos porque no los quería afligir con la historia de una traición; considerar eterna la confianza en él depositada; manejar con habilidad póstuma los plazos del entusiasmo por la hazaña maniobrera o de la autocrítica por el fracasito; traer a cuento “el principio de confidencialidad”, inaplicable en casos de violación de la ley electoral. Y según él, lo hizo todo solito, sin consultarlo con presidente alguno.
* * *
Beatriz Paredes reconoció el pacto tan traicionadito, pero luego se siguió de frente y en el aniversario del PRI, ante la clase política por antonomasia, se jactó de sus funciones de salvavidas: “En 2006 los legisladores del PRI evitaron una crisis de gobierno durante el ascenso de Felipe Calderón a la Presidencia de la República. Quién iba a decir que apenas tres años después el partido del Presidente, que fue repudiado y calificado de espurio por otra fuerza política, celebraría alianzas con aquellos que han sido los detractores principales de su abanderado y con quienes no tienen coincidencias programáticas ni en derechos civiles ni en el desarrollo económico para México. Amnesia sobre los principios y las posiciones programáticas o apetito de poder sin el menor respeto por los ciudadanos, o simplemente ambición y oportunismo y mayor desprestigio de la política ante la sociedad…”.
Una posición tan enfática, que brota luego de reconocer el pacto secreto, lleva únicamente a la piedra de sacrificios de la contradicción: para favorecer la mercadotecnia triunfal de Peña Nieto, se acepta que con el PAN se tienen coincidencias programáticas, en derechos civiles y en posiciones frente a la economía. Si nos atenemos a documentos y discursos, en lo único en lo que el PRI coincide plenamente con el PAN es en materia de criminalizar a las mujeres que abortan. En lo demás, que alguien tenga el valor civil de leer los discursos priístas, al firmar con Gómez Mont y el enviado de Peña Nieto de testigos, el PRI manifestó su amnesia sobre los principios y las posiciones programáticas, y exhibió su apetito de poder, su ambición y su oportunismo. Por supuesto, que estos comentarios son sólo retóricos, pero la señora Paredes, que usa a la patria como su ayuda de cámara cada que declara, podría ejercer la cortesía y decirnos cómo se explica este manejo de la cámara oscura, que luego echó a perder el manejo de la Cámara de Senadores.
No es un simple incidente de convenios que fallan, es la burla rotunda del exangüe IFE, del sistema electoral en su conjunto, de la ciudadanía (que alguna debe haber), y del uso del idioma. Una vez más se recurre al gran protector de la política, al justificador del PRI y del PAN, el olvido, ese disolvente de las trampas, las traiciones, los enredijos verbales y la arrogancia que una vez que habla da por concluido el tema. Lo que resulta conmovedor es la posición candorosa de la clase política, liderazgo del PRD incluido, convencida de un hecho: la política sólo ocurre entre los directamente interesados, los medios informativos, la clase empresarial y los historiadores. De acuerdo a esta tesis no hay sociedad, la ciudadanía sigue tardando en nacer y las mentiras, los errores y las agresiones al patrimonio nacional no importan porque el olvido protege a los responsables. Eso esperan los causantes de la tragedia de la guardería ABC en Hermosillo, y no otra cosa aguarda el secretario del Trabajo, Javier Lozano, en sus incursiones y excursiones contra la ley y sus apologías de Germán Larrea. La política, según sus monopolistas, es aquello que sólo ocurre a la hora de ejercer el poder, y si los empoderados en algún nivel, la ciudadanía postergada, intentan ejercerla lo más probable es que se les diga que vuelvan la semana próxima, cuando los poderosos hayan firmado el siguiente acuerdo.
EN BUSCA DE UN HOMBRE DE ESTADO
Revista Contralínea
Autor: Álvaro Cepeda Neri
7 Marzo 2010
Quien no resolviera cierto acertijo, perdería la vida
Pericles de William Shakespeare
En un desperdiciado trienio buscando la legitimación militaroide –que no política ni económica, social ni cultural– terminó el sexenio calderonista que completó, en el mal gobierno, al foxismo. Ambos fueron el corto inicio y ocaso del Partido Acción Nacional (PAN), que echó por la borda, con sus neopanistas conservadores y fundamentalistas coronados por El Yunque, su medio siglo de oposición derechista.
El país está sobreendeudado, empobrecido masivamente a pesar del multimillonario excedente de la reserva en dólares. La inseguridad económica genera un dramático desempleo y constantes despidos. Las remesas de trabajadores legales e indocumentados en Estados Unidos y Canadá dejaron de ser caudaloso río para ser un arroyo que tiende a casi secarse. De esta manera, millones de mexicanos, que así calmaban sus necesidades, ingresan a la pobreza.
La irrupción de las delincuencias encabezadas por los sicarios del narcotráfico –que se ajustan cuentas y se llevan en el fuego cruzado de sus cuernos de chivo, o intencionalmente con toda la barbarie del terrorismo, a mexicanos que nada tienen que ver o indirectamente se ven involucrados en esa guerra contra militares y policías– tiene a la población en el trágico y total desamparo.
Y los gobernantes, ocupados en la corrupción de la narcopolítica y la indiferencia e impunidad, tienen a la nación, acosada por otras crisis, al borde de la desesperación social en el marco de las celebraciones a la Porfirio Díaz.
Porque al menos desde el orto y ocaso posrevolucionario (y ya cancelado el aventurismo de Victoriano Huerta con su binomio: militarismo y alcoholismo, que parece repetirse), los mexicanos no han podido encontrar, careciendo de la Lámpara de uno de los tres Diógenes (el de Apolonia, el Cínico o el de Enoanda), a un hombre de Estado; al político que aspire a “ser el primer servidor del Estado”, conduciendo –desde un nuevo presidencialismo, sustentado en reformas de contrapesos y la creación de los tribunales de cuentas y constitucional para la rendición de cuentas– el deslinde de responsabilidades y control constitucional de todos los poderes del Estado.
La derecha panista –dedicada a quedar bien con sus creencias religiosas y pensando, como el Savonarola de cuando los Medici, en la Florencia que parió al más lúcido creador de la política republicana (Las décadas de Tito Livio, antítesis de El príncipe)– ha querido resolver los problemas con Padres nuestros, en vez de enfrentarse como gobernantes laicos y democráticos a la solución de la crisis general. Y así ahuyentar los síntomas y hechos de violencia social que aparecen por todo el país; mientras, la inseguridad que priva por el narcotráfico y la fallida estrategia para combatirlo ya implantaron al terrorismo sangriento que ha roto la convivencia pacífica, tensado la gobernabilidad y estabilidad para poner en riesgo la institucionalidad amenazada por el debilitamiento de la legalidad y legitimidad, mermadas por la corrupción, impunidad y empobrecimiento.
La incapacidad e ineficacia de los panistas, que culminaron los abusos del salinismo-zedillista, tienen a la política y a los políticos al borde del total descrédito. Se les tiene como “mediocres, incompetentes, cínicos, mentirosos, aprovechados, manipuladores, corruptos (y) cuando no son sus causantes, los políticos se muestran incapaces de resolver la crisis económica, la inseguridad ciudadana, la decadencia crónica de la agricultura, la extensión del paro (el desempleo)… baja calidad de la educación… degradación del medio ambiente…
“En conclusión, es preocupante que los políticos aparezcan entre los grandes problemas percibidos por la opinión pública. Pero no basta descargar cómodamente en ellos –ni siquiera sobre sus malas prácticas– la culpa de una devaluación persistente de lo público y de lo político… Porque el rechazo total a la política y a los políticos somete a la sociedad a la ruda ley del más fuerte” (del ensayo La condena social de los políticos, de Joseph M Vallés, de la Universidad de Barcelona; publicado en El País el 3 de febrero de 2010).
Otra vez los mexicanos tenemos que resolver el acertijo con la política y los políticos que tenemos para encontrar con la lámpara constitucional un político que reúna las cualidades para la política. Y postular, con democracia y republicanismo, la imperiosa necesidad de sufragar por la personalidad capaz de reivindicar la política.
¿Tenemos políticos? Sí, y no son los actuales galanes de la televisión. Ni los “grillos”. Tampoco los del caudillismo populista. Menos los clericales ni caciques. Están descartados los desgobernadores que abusan del poder, se reparten como botín el dinero público y se equivocan en las inversiones, pero no para pedir el tanto por ciento a los inversionistas privados.
Esta fauna nos ha regresado al “estado de naturaleza” (Rousseau) con el capitalismo salvaje y “mano invisible” (Smith), para dejar hacer al mercado al libre antojo de la “ley de la oferta y la demanda” (Say) y, finalmente, a la “guerra de todos contra todos” (Hobbes), para tener a la nación en los devastadores efectos de la crisis general.
Ya andan sueltos los buscadores del futuro, adelantando propuestas con base en el letrero aquel de la anécdota “Mañana ayuna Napoleón”, que cada mañana posponía ad infinitum, cuando la cuestión es un político para el presente que nos agobia. Reyes Heroles (1921-1985) salió con lo de “primero el programa, después el hombre”.
Es indispensable invertirlo. Primero conocer al político, a un profesional de la política, conocedor del ejercicio del poder y los poderes del Estado, en los términos analizados por Norberto Bobbio, en su listado, teórico y práctico del concepto, entreverado en su estudio Teoría general de la política (editado por Trotta).
No se trata de sustituir la política y al político por el marketing mediático ni postular, como receta salvadora, ni subirse a la globalización, convertida en coartada para reducir el espacio político; sino de buscar y encontrar al político del presente para el inmediato presente. Lo hay. Y tiene “a su favor la imagen del hombre indispensable frente a la descomposición del régimen carrancista (léase, calderonista) que, como el del Madero, distó de cumplir con las expectativas de una sociedad deseosa de cambios pacíficos” (Pedro Castro, Álvaro Obregón, fuego y cenizas de la Revolución Mexicana. Biblioteca Era-2009).
La solución al acertijo para encontrar al político mexicano en cuestión ha de buscarse en las biografías de Álvaro Obregón y Plutarco Elías Calles, con raíces en el más grande político mexicano que fue Benito Juárez.
cepedaneri@prodigy.net.mx
Autor: Álvaro Cepeda Neri
7 Marzo 2010
Quien no resolviera cierto acertijo, perdería la vida
Pericles de William Shakespeare
En un desperdiciado trienio buscando la legitimación militaroide –que no política ni económica, social ni cultural– terminó el sexenio calderonista que completó, en el mal gobierno, al foxismo. Ambos fueron el corto inicio y ocaso del Partido Acción Nacional (PAN), que echó por la borda, con sus neopanistas conservadores y fundamentalistas coronados por El Yunque, su medio siglo de oposición derechista.
El país está sobreendeudado, empobrecido masivamente a pesar del multimillonario excedente de la reserva en dólares. La inseguridad económica genera un dramático desempleo y constantes despidos. Las remesas de trabajadores legales e indocumentados en Estados Unidos y Canadá dejaron de ser caudaloso río para ser un arroyo que tiende a casi secarse. De esta manera, millones de mexicanos, que así calmaban sus necesidades, ingresan a la pobreza.
La irrupción de las delincuencias encabezadas por los sicarios del narcotráfico –que se ajustan cuentas y se llevan en el fuego cruzado de sus cuernos de chivo, o intencionalmente con toda la barbarie del terrorismo, a mexicanos que nada tienen que ver o indirectamente se ven involucrados en esa guerra contra militares y policías– tiene a la población en el trágico y total desamparo.
Y los gobernantes, ocupados en la corrupción de la narcopolítica y la indiferencia e impunidad, tienen a la nación, acosada por otras crisis, al borde de la desesperación social en el marco de las celebraciones a la Porfirio Díaz.
Porque al menos desde el orto y ocaso posrevolucionario (y ya cancelado el aventurismo de Victoriano Huerta con su binomio: militarismo y alcoholismo, que parece repetirse), los mexicanos no han podido encontrar, careciendo de la Lámpara de uno de los tres Diógenes (el de Apolonia, el Cínico o el de Enoanda), a un hombre de Estado; al político que aspire a “ser el primer servidor del Estado”, conduciendo –desde un nuevo presidencialismo, sustentado en reformas de contrapesos y la creación de los tribunales de cuentas y constitucional para la rendición de cuentas– el deslinde de responsabilidades y control constitucional de todos los poderes del Estado.
La derecha panista –dedicada a quedar bien con sus creencias religiosas y pensando, como el Savonarola de cuando los Medici, en la Florencia que parió al más lúcido creador de la política republicana (Las décadas de Tito Livio, antítesis de El príncipe)– ha querido resolver los problemas con Padres nuestros, en vez de enfrentarse como gobernantes laicos y democráticos a la solución de la crisis general. Y así ahuyentar los síntomas y hechos de violencia social que aparecen por todo el país; mientras, la inseguridad que priva por el narcotráfico y la fallida estrategia para combatirlo ya implantaron al terrorismo sangriento que ha roto la convivencia pacífica, tensado la gobernabilidad y estabilidad para poner en riesgo la institucionalidad amenazada por el debilitamiento de la legalidad y legitimidad, mermadas por la corrupción, impunidad y empobrecimiento.
La incapacidad e ineficacia de los panistas, que culminaron los abusos del salinismo-zedillista, tienen a la política y a los políticos al borde del total descrédito. Se les tiene como “mediocres, incompetentes, cínicos, mentirosos, aprovechados, manipuladores, corruptos (y) cuando no son sus causantes, los políticos se muestran incapaces de resolver la crisis económica, la inseguridad ciudadana, la decadencia crónica de la agricultura, la extensión del paro (el desempleo)… baja calidad de la educación… degradación del medio ambiente…
“En conclusión, es preocupante que los políticos aparezcan entre los grandes problemas percibidos por la opinión pública. Pero no basta descargar cómodamente en ellos –ni siquiera sobre sus malas prácticas– la culpa de una devaluación persistente de lo público y de lo político… Porque el rechazo total a la política y a los políticos somete a la sociedad a la ruda ley del más fuerte” (del ensayo La condena social de los políticos, de Joseph M Vallés, de la Universidad de Barcelona; publicado en El País el 3 de febrero de 2010).
Otra vez los mexicanos tenemos que resolver el acertijo con la política y los políticos que tenemos para encontrar con la lámpara constitucional un político que reúna las cualidades para la política. Y postular, con democracia y republicanismo, la imperiosa necesidad de sufragar por la personalidad capaz de reivindicar la política.
¿Tenemos políticos? Sí, y no son los actuales galanes de la televisión. Ni los “grillos”. Tampoco los del caudillismo populista. Menos los clericales ni caciques. Están descartados los desgobernadores que abusan del poder, se reparten como botín el dinero público y se equivocan en las inversiones, pero no para pedir el tanto por ciento a los inversionistas privados.
Esta fauna nos ha regresado al “estado de naturaleza” (Rousseau) con el capitalismo salvaje y “mano invisible” (Smith), para dejar hacer al mercado al libre antojo de la “ley de la oferta y la demanda” (Say) y, finalmente, a la “guerra de todos contra todos” (Hobbes), para tener a la nación en los devastadores efectos de la crisis general.
Ya andan sueltos los buscadores del futuro, adelantando propuestas con base en el letrero aquel de la anécdota “Mañana ayuna Napoleón”, que cada mañana posponía ad infinitum, cuando la cuestión es un político para el presente que nos agobia. Reyes Heroles (1921-1985) salió con lo de “primero el programa, después el hombre”.
Es indispensable invertirlo. Primero conocer al político, a un profesional de la política, conocedor del ejercicio del poder y los poderes del Estado, en los términos analizados por Norberto Bobbio, en su listado, teórico y práctico del concepto, entreverado en su estudio Teoría general de la política (editado por Trotta).
No se trata de sustituir la política y al político por el marketing mediático ni postular, como receta salvadora, ni subirse a la globalización, convertida en coartada para reducir el espacio político; sino de buscar y encontrar al político del presente para el inmediato presente. Lo hay. Y tiene “a su favor la imagen del hombre indispensable frente a la descomposición del régimen carrancista (léase, calderonista) que, como el del Madero, distó de cumplir con las expectativas de una sociedad deseosa de cambios pacíficos” (Pedro Castro, Álvaro Obregón, fuego y cenizas de la Revolución Mexicana. Biblioteca Era-2009).
La solución al acertijo para encontrar al político mexicano en cuestión ha de buscarse en las biografías de Álvaro Obregón y Plutarco Elías Calles, con raíces en el más grande político mexicano que fue Benito Juárez.
cepedaneri@prodigy.net.mx
LA DESTRUCCIÓN DEL ESTADO LAICO EN MÉXICO, EN DESARROLLO PARALELO A LA IMPLANTACIÓN DEL NEOLIBERALISMO EN 1982
Pedro Echeverría V.1. Varias decenas de miles de muertos en las guerras que el clero y los conservadores desataron a mediados del siglo XIX en México para "defender" sus enormes privilegios frente a los liberales reformistas encabezados por Lerdo y Juárez. En las décadas de los veinte y treinta del pasado siglo otros miles de campesinos inocentes fueron acribillados o apuñalados en una "guerra cristera" que el clero convocó para luchar contra una Constitución y su ateísmo. ¿Pero qué importa que los abuelos y los padres hayan muerto por defender derechos de los pobres explotados, si ahora está en el gobierno una burguesía clerical dispuesta a borrar el pasado, que pide "que no se hable más de guerras entre hermanos" y se olvide de esa separación entre la iglesia y el Estado para que la iglesia pudiera recuperar justamente sus privilegios?
2. Juárez sabía que la Constitución de 1857 no era clara para limitar el enorme poder del clero y las guerras que había desatado, por eso proclamó las Leyes de Reforma en que se señalaba: "perfecta independencia entre los negocios del estado y los puramente eclesiástico; supresión de monasterios y secularización del clero que vivía en ellos; abolición de cofradías y otras de naturaleza similar; cierre de los noviciados en los conventos de monjas; nacionalización de todos los bienes del clero secular y regular; eliminación de la participación de la autoridad civil en el asunto de pagos de servicio eclesiásticos". Todos estos planteamientos respondieron al revanchismo violento de la iglesia contra la Constitución de 1857 que por primera vez se atrevía a "levantar la voz" contra el privilegio de Clero, militares y conservadores.
3. ¿Puede alguien olvidar que René Capistrán Garza, fundador de la Asociación Católica de Jóvenes de México, llamaba a luchar por conquistar el poder del Estado? ¿Qué en 1921, exigiendo el desconocimiento de la Constitución, se realizó por el clero una multitudinaria al santuario de la vírgen de Zopopan y que ese mismo año explotó una bomba en la Basílica de Guadalupe? ¿Qué dos años después se inauguró el monumento al Cristo Rey en el cerro del Cubilete con la presencia del delegado apostólico italiano Fillipi que luego fue expulsado? Todos esos antecedentes provocaron la gran guerra cristera que durante cuatro años provocó miles de muertos humildes y manipulados por la iglesia y el gobierno porque la primera luchaba contra la implantación del laicismo que borraba de un tajo el dominio del catolicismo.
4. "Sí mexicanos, ya basta de no vernos como hermanos y como iguales", dice el presidente Calderón, católico y represor de obreros. La bronca es que unos son más iguales que otros. Unos son los hermanos del capital y otros son los hermanos del trabajo, unos son más hermanos de la explotación y la acumulación de propiedades y otros son hermanos por ser miserables, oprimidos y perseguidos. Obviamente dios en el discurso no quiere esa desigualdad; pero la práctica del clero en la tierra demuestra exactamente lo contrario: que sus aliados son el poder. Los clérigos Prigione, Rivera, Cepeda, Sandoval, han formando parte del enorme poder que oprime a los mexicanos, porque ninguna hoja se mueve en la iglesia sin la orden de ellos. Ellos fueron los artífices que junto al presidente Salinas, lograron relaciones con el Vaticano.
5. Para mayor gloria de Dios, el gobierno de Felipe Calderón está subordinándose a los intereses de la jerarquía católica –señala el investigador González Ruiz- al grado que ya se convirtió en un gobierno de tinte confesional y neocristero que –por encima de la Constitución– está socavando al Estado laico mexicano. Junto con el Ejército, que actualmente goza de grandes prebendas y es movilizado a nivel nacional, la Iglesia es la otra institución que sirve de pilar al gobierno federal. El "peligroso binomio" clero-Ejército ha desencadenado una escalada de violaciones a los derechos humanos y a las libertades individuales. El hecho más visible de este "franquismo a la mexicana", de corte fascistoide, es la actual embestida del régimen calderonista contra la legalización del aborto y los matrimonios entre personas del mismo sexo, la cual es auspiciada desde el Vaticano por el Papa Benedicto XVI.
6. Entrevistado por Proceso, González Ruiz, hace una diferencia entre el gobierno de Fox y de Calderón. Señala que a pesar que los dos son de derecha, del PAN y que admiraban a los cristeros, Fox tenía desplantes escenográficos; mostraba crucifijos, el estandarte guadalupano y besó públicamente el anillo del Papa, pero su gabinete era plural, pero decepcionó a la jerarquía católica. Calderón sí es consciente de su compromiso católico: busca desmantelar el Estado laico y la aplicación de preceptos religiosos; su gobierno en bloque está dando continuidad, en la práctica, a la lucha cristera. Las dependencias que menciona son: la Procuraduría General de la República, la Secretaría de Educación Pública, la Secretaría de Gobernación, la Secretaría de Salud, la Secretaría de la Defensa y en la Secretaría de Marina, mediante las llamadas capellanías castrenses.
7. Mucho más que el ascenso del PAN y de Fox en 2000, el corte histórico del México actual parece iniciarse en 1982 con la implantación brutal de la privatización y las relaciones con el Vaticano llevadas hasta sus últimas consecuencias en el gobierno priísta de Salinas y el apoyo absoluto del panismo. Incluso el "nacionalismo" priísta, aquella posición que buscaba el "centrismo", fue enterrado por Salinas para dar paso a la alianza derechista absoluta entre PRI y PAN. Si en los 30 y 40 hubo algunas deferencias ideológicas que luego se matizaron, hoy no existen tales y sus diferencias sólo son personales y de grupo por más poder. El neoliberalismo y la iglesia, junto con los medios de información y el ejército, han logrado consolidar los intereses de esos dos partidos que se han adelantado al PRD.
pedroe@cablered.net.mx
sábado, 6 de marzo de 2010
EL TIRO DE GRACIA A ECHEVERRÍA
Julio Scherer García
En su libro “La Violencia de Estado
en México”, Carlos Montemayor
da el tiro de gracia a Luis
Echeverría. La bala penetró entre
las cejas del exPresidente, un traidor.
Reseña el historiador que Richard
Nixon y Luis Echeverría se reunieron
dos veces en junio de 1972 y que el tema
de sus conversaciones fue el peligro
del comunismo en América Latina, representado
por Fidel Castro y Salvador
Allende. La investigadora Kate Doyle
confirmó que para entonces Echeverría
ya buscaba convertirse en el líder del
Tercer Mundo y que en público defendía
a Castro y más enérgicamente a Allende.
Las grabaciones de las conversaciones
entre los Presidentes fueron desclasificadas
y públicas, pero la muerte y relevancia
excepcional de Montemayor da
al suceso una actualidad que no hay manera
de pasar por alto. “La Violencia de
Estado en México” revive inevitablemente
la tragedia latinoamericana de los
setenta y los ochentas, presente Echeverría
como un actor de primera línea.
Los colaboradores de Kate ocupados
en dar seguimiento al asunto, escucharon
169 cintas para localizar cada
conversación en la que se mencionaba
a México o a Echeverría, aunque el tema
central fueron las reuniones que tuvieron
ambos presidentes el 15 y 16 de
junio de 1972. Doyle refiere que Echeverría
habló particularmente de la amenaza
comunista en la región.
“Latinoamérica –consignan las grabaciones–
enfrentaba un peligro inminente,
le dijo Echeverría a Nixon, acosada
por la pobreza y el desempleo y la
propaganda de la Unión Soviética, que
mostraba a la Cuba de Fidel Castro como
la respuesta a los problemas del hemisferio.
La solución, insistía, era el capital privado.
Por ello exhortaba a Nixon a que promoviera
las inversiones en México y en la región.
“Echeverría: dígale (dirigiéndose al
traductor) al señor presidente, que en el
discurso que voy a tener dentro de una
hora en el Congreso, ratifico mis tesis del
Tercer Mundo frente a las potencias...
“Nixon (interrumpiendo): la doctrina
Echeverría.
“Echeverría: Sí… porque si en América
Latina yo no tomo la bandera, nos la
quita Castro Ruz. Estoy perfectamente
consciente de eso…”
* * *
Escribió Montemayor acerca de la magnitud
histórica de esos días:
“… queda clara su afirmación reiterada
(de Echeverría) sobre Cuba como centro
de agitación y como base soviética de
penetración en todo el continente. Sólo
México, aliado con Estados Unidos, podría
frenar esa ola expansiva de agitación
cubana en Latinoamérica. Echeverría podía
aportar, además, su larga experiencia
para frenar en México la penetración perjudicial
de la isla desde el movimiento estudiantil
de 1968; Nixon podía confiar y
aliarse con él para detener la penetración
cubana y soviética con una idea diferente
de libertad y de cooperación económica
entre ambos países. Así, y esto era su
gran preocupación personal, podrían quitarle
la ‘bandera’ a Fidel Castro.
“Richard Nixon fue muy receptivo al
planteamiento de su colega mexicano y
no dejó dudas de su oposición a Cuba y a
Chile por considerarlos como ‘enfermedades’
sociales que podrían contagiar al continente
entero.”
De acuerdo con la textualidad de las grabaciones,
Nixon respondió de la siguiente
manera a la propuesta de Echeverría:
“Pero quiero decirle al presidente que
puede (…) contar conmigo para exhortar a
la comunidad de negocios estadounidense
a que invierta en Latinoamérica. Creo que
es de vital importancia para Estados Unidos
no permitir que la tragedia cubana infecte
al resto del Caribe y, eventualmente,
al resto de Latinoamérica. Y, francamente,
para serle muy sincero, creo que sería muy
perjudicial para todos nosotros que el expediente
chileno se esparciera por el resto del
continente. Sería un hemisferio muy enfermizo
si ésta fuera la tendencia del futuro.”
En la línea del pensamiento de Montemayor,
que a tantos enluta, me parece
claro que en esos días de junio de 1972
cobró forma o tomó impulso la decisión
de “limpiar” al continente de las enfermedades
sociales que podrían infestarlo.
Así, nacería la Operación Cóndor y el
3 de septiembre de 1973 moriría Allende
entre las llamas de La Moneda.
Echeverría pertenece a esa historia. ●
En su libro “La Violencia de Estado
en México”, Carlos Montemayor
da el tiro de gracia a Luis
Echeverría. La bala penetró entre
las cejas del exPresidente, un traidor.
Reseña el historiador que Richard
Nixon y Luis Echeverría se reunieron
dos veces en junio de 1972 y que el tema
de sus conversaciones fue el peligro
del comunismo en América Latina, representado
por Fidel Castro y Salvador
Allende. La investigadora Kate Doyle
confirmó que para entonces Echeverría
ya buscaba convertirse en el líder del
Tercer Mundo y que en público defendía
a Castro y más enérgicamente a Allende.
Las grabaciones de las conversaciones
entre los Presidentes fueron desclasificadas
y públicas, pero la muerte y relevancia
excepcional de Montemayor da
al suceso una actualidad que no hay manera
de pasar por alto. “La Violencia de
Estado en México” revive inevitablemente
la tragedia latinoamericana de los
setenta y los ochentas, presente Echeverría
como un actor de primera línea.
Los colaboradores de Kate ocupados
en dar seguimiento al asunto, escucharon
169 cintas para localizar cada
conversación en la que se mencionaba
a México o a Echeverría, aunque el tema
central fueron las reuniones que tuvieron
ambos presidentes el 15 y 16 de
junio de 1972. Doyle refiere que Echeverría
habló particularmente de la amenaza
comunista en la región.
“Latinoamérica –consignan las grabaciones–
enfrentaba un peligro inminente,
le dijo Echeverría a Nixon, acosada
por la pobreza y el desempleo y la
propaganda de la Unión Soviética, que
mostraba a la Cuba de Fidel Castro como
la respuesta a los problemas del hemisferio.
La solución, insistía, era el capital privado.
Por ello exhortaba a Nixon a que promoviera
las inversiones en México y en la región.
“Echeverría: dígale (dirigiéndose al
traductor) al señor presidente, que en el
discurso que voy a tener dentro de una
hora en el Congreso, ratifico mis tesis del
Tercer Mundo frente a las potencias...
“Nixon (interrumpiendo): la doctrina
Echeverría.
“Echeverría: Sí… porque si en América
Latina yo no tomo la bandera, nos la
quita Castro Ruz. Estoy perfectamente
consciente de eso…”
* * *
Escribió Montemayor acerca de la magnitud
histórica de esos días:
“… queda clara su afirmación reiterada
(de Echeverría) sobre Cuba como centro
de agitación y como base soviética de
penetración en todo el continente. Sólo
México, aliado con Estados Unidos, podría
frenar esa ola expansiva de agitación
cubana en Latinoamérica. Echeverría podía
aportar, además, su larga experiencia
para frenar en México la penetración perjudicial
de la isla desde el movimiento estudiantil
de 1968; Nixon podía confiar y
aliarse con él para detener la penetración
cubana y soviética con una idea diferente
de libertad y de cooperación económica
entre ambos países. Así, y esto era su
gran preocupación personal, podrían quitarle
la ‘bandera’ a Fidel Castro.
“Richard Nixon fue muy receptivo al
planteamiento de su colega mexicano y
no dejó dudas de su oposición a Cuba y a
Chile por considerarlos como ‘enfermedades’
sociales que podrían contagiar al continente
entero.”
De acuerdo con la textualidad de las grabaciones,
Nixon respondió de la siguiente
manera a la propuesta de Echeverría:
“Pero quiero decirle al presidente que
puede (…) contar conmigo para exhortar a
la comunidad de negocios estadounidense
a que invierta en Latinoamérica. Creo que
es de vital importancia para Estados Unidos
no permitir que la tragedia cubana infecte
al resto del Caribe y, eventualmente,
al resto de Latinoamérica. Y, francamente,
para serle muy sincero, creo que sería muy
perjudicial para todos nosotros que el expediente
chileno se esparciera por el resto del
continente. Sería un hemisferio muy enfermizo
si ésta fuera la tendencia del futuro.”
En la línea del pensamiento de Montemayor,
que a tantos enluta, me parece
claro que en esos días de junio de 1972
cobró forma o tomó impulso la decisión
de “limpiar” al continente de las enfermedades
sociales que podrían infestarlo.
Así, nacería la Operación Cóndor y el
3 de septiembre de 1973 moriría Allende
entre las llamas de La Moneda.
Echeverría pertenece a esa historia. ●
Suscribirse a:
Entradas (Atom)




