martes, 26 de enero de 2010

EDITORIAL

Año 8, número 3241
Martes 26, enero del año 2010
Un minuto de silencio.
“Cuando un pueblo se ha vuelto incapaz de gobernarse a sí mismo y está en condiciones para someterse a un amo, poco importa de donde proceda este”. Jorge Washington.
Los mexicanos recordaremos el 2010 como el año en que, al igual que los haitianos, oficialmente perdimos a la Patria.
A los norteamericanos no los sacan de Haití, ni con Vudú ¡vaya! Y de nuestro México, podemos decir que ya no existe. Solo queda el nombre.
Las declaraciones del Embajador Carlos Pascual, de que no se negociará con los narcotraficantes, van más allá de la diplomacia y sin duda dejan ver que quien manda aquí ya no es Calderón, ya no es el Presidente de México; es el gobierno de los EEUU.
Cierto, ya se sabía. Pero ofende por la cínica manera en que lo dijo el polémico Embajador, precisamente desde Washington. Su prepotencia es insufrible. Pues decidiendo por México, declaró:
“Algunos han dicho que existe un riesgo de que con las elecciones de 2012, de alguna manera se va a disminuir la lucha contra los narcotraficantes, pero yo no lo veo así”.
Y dijo más: “He hablado con representantes de los tres principales Partidos Políticos (antes no ha hablado con la igle$ia) y todos reafirman que esta lucha tiene que seguir”.
Pero mostrándose muy poco enterado de la verdadera situación que se vive aquí, agregó: “Lo que quieren los narcotraficantes es tomar el control en los municipios para mantener un negocio negro”. A pesar de que por todos lados se cuenta que los que verdaderamente controlan las plazas, son los narcotraficantes.
Una descripción de ello nos la dio Denise Maerker, cuando en las pasadas vacaciones fue a las playas del pacífico y eso es lo que encontró.
Y remachando su ignorancia, el conocido desestabilizador de naciones, hoy Embajador de EEUU en México, declaró: “La solución no es negociar con los narcotraficantes y darles el control”. Si cedemos van a establecerse en todas las ciudades” (de hacerse notar la forma de expresarse cuando dijo “si cedemos”).
Haciendo ver que ellos, los norteamericanos, son los que quieren el control del negocio (lo que ya era perfectamente sabido, toda vez que desde siempre han actuado así) pero también dejó ver que desconoce que los narcos ya están instalados en todas las ciudades de la República.
Parece mentira que los únicos que pueden salvarnos de estos perversos invasores, sacar adelante la economía y meter orden en el País, son los narcotraficantes.
Así lo hicieron en los EEUU cuando terminó la Ley Seca, y quienes se encargaban del trasiego del alcohol, se volvieron inversionistas y políticos.
Pero por lo pronto habrá que guardar un minuto de silencio por la Patria. Un minuto de silencio por México.
Totalmente pelele:

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