miércoles, 1 de julio de 2009

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Cafeína que concientiza

“Este café se lo está ofreciendo un movimiento ciudadano que ve urgente que despertemos” dice Rosa Guadalupe Bermea a los que se atreven a preguntar.

Por: Reginaldo Chapa
01-Julio-2009

Con una guitarra entonando música clásica de fondo y un letrero que anuncia “Café para despertar conciencias”, la candidata al IV Distrito por el PT y Convergencia regaló la bebida la mañana de ayer a quienes cruzaron por la Plaza de Armas.

En un punto de la ciudad donde el paso de funcionarios públicos es de lo más común, Bermea reconoció el rechazo de algunos transeúntes.

“Mucha gente se acerca sola y los que tienen miedo de despertarse dicen no, no, yo no tomo de ese café”, afirmó Bermea mientras los que acceden a beber un vaso se niegan a opinar ante las cámaras de VANGUARDIA.

A un día de terminar las campañas electorales la candidata afirma que no puede estar cansada, “pues esto apenas empieza”.

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http://www.vanguardia.com.mx/diario/noticia/politica_local/coahuila/cafeina_que_concientiza/371952

café para despertar conciencia

nota del heraldo de saltillo

“Un café para despertar… conciencias”

DARSHAN GARCÍA
EL HERALDO DE SALTILLO

Rosa Guadalupe Bermea Mainez, candidata a diputada federal por el PT y Convergencia, integrante del movimiento ciudadano en defensa del petróleo, de la economía y de la soberanía del país, y simpatizante de izquierda y de Andrés Manuel López Obrador, se instaló ayer a las afueras de Palacio de Gobierno en donde regaló lo que ella dice es “un café para despertar… conciencias”.
“Es un mensaje que estamos enviando a la población de la necesidad urgente, de despertar y participar este 5 de julio” dijo.
Bermea Mainez, señaló a esta actividad, como un cierre de campaña para estas elecciones federales en apoyo a los partidos Convergencia y del Trabajo de los cuales señaló que son los únicos que han sido congruentes con el movimiento encabezado por López Obrador.
Aseguró que estos dos son los únicos partidos de verdadera izquierda que existen en el país toda vez que ellos mantuvieron el apoyo para el auto nombrado Presidente legítimo de México.
Señaló que están trabajando en apoyo a los partidos y que buscan principalmente que éstos mantengan su registro ante el Instituto Federal Electoral.
Instó a la ciudadanía a votar, pero “votar en conciencia”, para que no se le de mayor poder a la derecha en México.
Dijo que cierran campaña con pequeños actos pero con un significado amplio de reflexión y de crear un análisis en la conciencia en las personas así como la realidad del País.
Esta asociación cuenta con un aproximado de 50 miembros invitando a la gente a participar y señala, “Necesitamos decirle a nuestro pueblo, a la gente de de veras está desesperada, que la esperanza está viva, que no debemos de doblar las manos, de sentarnos y decir esto va a seguir así, si hay esperanza y necesitamos unirnos, salir y exigir nuestros derechos en este país”.


http://www.elheraldodesaltillo.com/#6

lunes, 29 de junio de 2009

café para despertar conciencia a los trabajadores

Nulidad conformista
John M. Ackerman
Nadie sabe para quién trabaja. Los "anulistas" de izquierda que buscan un cambio de raíz en la injusticia, corrupción y desigualdad del país verán que después del 5 de julio sus votos serán utilizados, en el mejor de los casos, para apoyar la realización de cambios institucionales superficiales o, en el peor escenario, para fortalecer agendas profundamente contrarias al interés público.

Si lo que se busca es sacudir el sistema político y obligar a los representantes populares a tomar en cuenta propuestas verdaderamente ciudadanas y progresistas, la mejor acción sería votar en contra de los dos partidos que han controlado el gobierno federal desde hace casi un siglo: el PRI y el PAN. También habría que decir "no" a los partidos patrimonialistas, como el Partido Verde, el Partido Social Demócrata y el Partido Nueva Alianza, que más parecen negocios familiares que "entidades de interés público".

El Partido de la Revolución Democrática, el Partido del Trabajo y Convergencia evidentemente quedan muy lejos de la pureza, pero no por ello dejan de ser importantes vehículos con los que la ciudadanía cuenta para impulsar una transformación estructural del país.

Los líderes, organizaciones y propuestas del emergente movimiento del voto nulo no inspiran mayor confianza que los dirigentes y propuestas de los partidos políticos. Indiscutiblemente, ni Jesús Ortega, Andrés Manuel López Obrador ni Dante Delgado son unos santos. Ninguno de los tres nació ayer en política y todos están rodeados de numerosas figuras de dudosa trayectoria. Pero los intelectuales y las organizaciones que encabezan el movimiento por la anulación del voto tampoco son puros y, hay que decirlo, también tienen muchos amigos incómodos.

Las propuestas que han surgido del movimiento anulista no son particularmente innovadoras: relección legislativa, candidaturas independientes, reducción del tamaño de la Cámara de Diputados, disminución del financiamiento público para los partidos políticos, etcétera. Ninguna de estas propuestas contiene las semillas de una transformación radical en la forma de hacer política, y algunas incluso podrían implicar graves retrocesos.

Se dice, por ejemplo, que la relección legislativa fortalecería la rendición de cuentas de los legisladores porque tendrían que someterse al juicio ciudadano al final de sus mandatos. Sin embargo, la experiencia con la relección en Estados Unidos demuestra que este mecanismo más bien fortalece la influencia de los poderes fácticos sobre los legisladores, quienes los necesitan para financiar sus interminables campañas políticas.

La relección también abona a la creación de una clase política aún menos mutable que la nuestra, ya que permite la repetición ad infinitum de políticos profesionales en el mismo cargo.

La apertura a las candidaturas independientes tampoco garantizaría el acceso al poder de ciudadanos realmente autónomos. El desenlace más probable sería que solamente aquellos "ciudadanos" que contaran con grandes cantidades de dinero tendrían la posibilidad de ganar puestos de elección popular. Se abriría así la puerta a la elección de aún más diputados y senadores patrocinados por las principales televisoras y los poderes fácticos del país.

También existe la clara posibilidad de la cooptación del movimiento anulista por posiciones profundamente conservadoras. Ya Alejandro Martí y Jaime Sánchez Susarrey han anunciado sus intenciones de aprovechar el descontento ciudadano expresado en la anulación del voto para impulsar la derogación de la prohibición de la compra de propaganda electoral en la radio y la televisión. Por mucho que Denise Dresser, Sergio Aguayo y José Antonio Crespo se esfuercen por imprimir un sello progresista a los votos nulos, no hay duda de que las grandes televisoras presentarán estos votos como la expresión de un rotundo respaldo ciudadano a su causa.

En principio, existen importantes semejanzas entre el discurso de algunos anulistas y los posicionamientos de López Obrador. Ambos movimientos rechazan la clase política del país y exigen mayor rendición de cuentas de los gobernantes. Ambos esfuerzos buscan revindicar la voz de la sociedad y reincorporar los excluidos al sistema político.

La gran diferencia es que López Obrador habla en lenguaje claro ante plazas públicas llenas de los ciudadanos más marginados del país, mientras los anulistas se comunican por medio de blogs y publican columnas en diarios de circulación nacional. No hay, desde luego, ningún problema con la existencia de un movimiento "clasemediero" urbano apoyado por periodistas e intelectuales. Al contrario, habría que celebrar su existencia y esperar que rinda frutos positivos.

Sin embargo, un movimiento con tan poco arraigo social no tiene posibilidades de provocar la profunda transformación política que dice perseguir y que necesita el país. Si se busca enviar una clara señal de rechazo a la actual conducción política del país, lo mejor que se puede hacer es votar por alguno de los partidos de izquierda. De lo contrario, pronto podríamos encontrarnos con un bipartidismo conformista y una gran masa de ciudadanos anulados e incapaces de promover cambios políticos y sociales de fondo.

http://www.johnackerman.blogspot.com

sábado, 27 de junio de 2009

Una Patria, un Pais y una Nacion para todas y todos

UNA TIERRA, UN PAÍS, UNA PATRIA Y UNA NACIÓN PARA TODAS Y TODOS

Mensaje Pastoral con motivo de los Procesos Electorales del 2009

Como Obispo de la Diócesis de Saltillo, en mis visitas pastorales, en los encuentros de laicos y laicas, de las muchas instancias pastorales que animan la vida de nuestra Iglesia, en las reuniones con mi presbiterio y con los religiosos y con las religiosas que generosamente nos prestan su servicio, y también, en las muchas reuniones con organismos defensores de derechos humanos y de la sociedad civil, se me ha insistido constantemente para que diga una palabra de compasión, solidaridad y esperanza para nuestro pueblo creyente y para todas las personas de buena voluntad de Coahuila y de México. Con todos y todas ustedes en mi corazón, lleno de preocupación por todo lo que están padeciendo, pongo en mis palabras lo que ustedes me han confiado.

1. En los documentos conclusivos de la II y III Conferencias Generales de los Obispos latinoamericanos (Medellín 1968 y Puebla 1979 respectivamente), los obispos expresaron cómo experimentaban en su propio corazón la situación de nuestro pueblo, diciendo: “Un sordo clamor brota de millones de personas pidiendo a sus pastores una liberación que no les llega de ninguna parte” (Medellín, Pobreza de la Iglesia, 2); “Es el grito de un pueblo que sufre y demanda justicia, libertad, respeto a los derechos humanos fundamentales de las personas y de los pueblos. El clamor es claro, creciente, impetuoso y, en ocasiones, amenazante” (Puebla 87-89). Hoy, a una distancia de cuarenta años de Medellín y treinta años de Puebla, nos indigna y nos duele la realidad de nuestro país que actualiza ese viejo clamor y el señalamiento hecho por los obispos hace tanto tiempo.

2. Hemos llegado a una situación crítica y amenazante porque el pueblo se encuentra en un absoluto desamparo, sin tener a quién acudir para exigir el respeto a su dignidad. Nuestros gobernantes no escuchan y no se conmueven ante la permanente y sistemática violencia que padecen la mayoría. La lista es interminable: los papás, mamás y familiares de las personas golpeadas, violentadas, secuestradas y/o desparecidas por mafias, polícias y/o militares; las y los trabajadores injustamente despedidos o desempleados; las familias de Pasta de Conchos; los miles de mineros en todo el país que como la mayoría de trabajadoras y trabajadores solamente son utilizados por su sindicato; las víctimas de Orica; las mujeres violadas por militares en Castaños, Chiapas, Oaxaca y otros lugares del país; las mujeres contra las que se ejerce violencia psicológica, física y/o sexual; las tantas mujeres asesinadas por el hecho de ser mujeres; las y los migrantes secuestrados, robados, violados y torturados por bandas de diferentes denominaciones con la complicidad de autoridades locales y federales; las y los empresarios agredidos por políticas económicas que hacen naufragar el mercado interno; los millones de jóvenes a quienes les decimos que son el futuro de un país que parece no tener futuro; las familias de los muertos en las plataformas petroleras; las familias de todas las criaturas muertas en la guardería ABC de Hermosillo; los campesinos indígenas y no indígenas desalojados y abandonados ante la embestida de empresas trasnacionales; las y los defensores de derechos humanos agredidos, violentados, encarcelados y asesinados o que se ven obligados a salir de su país para evitar más violencia contra ellos y ellas; las y los muchos ciudadanos a quienes se les reprime y penaliza cuando se atreven a exigir un derecho; y un muy largo y lamentable etcétera.

3. Todo, resultado de un Estado que de manera irracional e inmoral, sirve de muralla para proteger a una minoría que se impone violentamente sobre la mayoría de las y los ciudadanos. Y que, en sus tres niveles de gobierno, Municipal, Estatal y Federal, ha dejado una estela de muertes y de miedo, porque en su estrategia de lucha contra el crimen organizado y el narcotráfico, siempre están involucrados en el bando al que supuestamente se combate, funcionarios, policías y militares, en una guerra perdida, porque no se atreven a cortarles el flujo de dinero, ni les impide el acceso al armamento.

4. Toda esta dramática situación amenaza con descorazonar al pueblo mexicano que ha creído, luchado y construido con sudor y sangre, los ideales de un país que se rija democráticamente. Sabedores de que es la única posibilidad real que tenemos para que la voz del pueblo resuene en los corazones, las conciencias y las razones de quienes se dicen representarnos; y se posibilite crear nuevos caminos e instrumentos de participación popular; llamar a cuenta y enjuiciar a los funcionarios corruptos o incapaces de ejercer su cargo; y a exigir que, por encima de los partidos, los funcionarios, las coyunturas y los intereses, se respeten los derechos humanos de todos y de todas; etc. Sabemos que sólo un país democrático nos permite a todas y a todos ejercer nuestro derecho a la ciudadanía, y que en este momento histórico, podemos determinar si queremos ejercerlo de manera plena y responsable o permitimos que, con nuestra ausencia, hasta eso nos arrebaten.

5. Vale la pena detenernos en uno de los pasajes más luminosos de la vida del profeta Jeremías, quien en el s. VI a.C., fue testigo de la invasión del imperio Neobabilónico a su patria, Judea, y de un largo periodo de sumisión y rebelión de su pueblo, que acabará trágicamente con la caída de Jerusalén y una segunda gran deportación de los judíos a Babilonia. En este contexto, ante un final que se anuncia trágico, el profeta Jeremías nos narra que estando preso, compra un campo en esa tierra que sería devastada (Cf. Jer, cap. 32). Lo sorprendente de esa compraventa es que se realiza en víspera de una catástrofe ya inevitable y nadie de la familia de Jeremías se quedaría con ese campo, y él mismo deberá ir a Egipto para salvar su vida. En estricto sentido, era una compra inútil porque era inevitable perder ese campo. Y sin embargo, lo compra.

6. Jeremías pide que el contrato de compraventa sellado y su copia abierta, se guarden en una jarra de loza –que permitirá su conservación por largo tiempo- como un símbolo del cumplimiento de la promesa de Dios. A pesar de la tragedia que está a punto de suceder, la tierra pertenece a sus antepasados y por tanto, pertenece al pueblo. Con ese contrato de compraventa, Jeremías rescata un trozo de futuro. La compra de ese campo es un símbolo de la esperanza en Dios, que le permite ver más allá de la tragedia inmediata e inevitable. Para Jeremías es fundamental tener posesión sobre la tierra, sobre su tierra, porque sólo así el pueblo podrá reconstruir su nación.

7. Ese pequeño campo de Jeremías es un llamado a la esperanza para nosotros y nosotras. Y con la misma pasión del profeta estamos llamados todos los ciudadanos y todas las ciudadanas a tomar posesión este cinco de julio de este nuestro campo, que llamamos Patria, País y Nación, porque nos pertenece a los y las mexicanas. Como el profeta Jeremías, pongamos nuestra mirada en el amor de Dios y hagamos que esta esperanza apasionada guíe nuestra razón para poder soñar en un nuevo comienzo.

8. El profeta Jeremías sabía que no se podía confiar en el rey y sus consejeros, porque sus componendas estaban llevando al pueblo de Judá y su querida Jerusalén al desastre, como efectivamente sucedió. Sabía también que no era posible una nueva reforma, porque el sistema estaba en decadencia. Igual nos está pasando ahora, en palabras modernas y actuales, diríamos que no podemos poner nuestra esperanza en que viejos funcionarios con barniz de novedad, van a resolver el desastre del que ellos y ellas son responsables y que se candidatean otra vez, sólo para ser relevos de los guardianes de la muralla de la impunidad y del cinismo. Tampoco podemos poner nuestra esperanza en que solamente votando por un partido o anulando nuestro voto se limpiará un sistema democrático que se ha corrompido. Se nos agotó el tiempo, es imposible e irresponsable poner nuestra esperanza en la recomposición de un Estado fallido, con funcionarios fallidos, con candidatos que surgen de su propio sistema.

9. Sin embargo, debemos salir a votar concientes de que es una obligación y un derecho si queremos recuperar a fuerza de pasión y de esperanza nuestro campo. Abstenerse de votar, lo único que trae es mayor parálisis social y mayor vulnerabilidad de otros derechos. Tenemos que salir a las calles a votar, porque podemos hacer que incluso, a pesar de los gobernantes presentes y futuros, a pesar de los partidos políticos, este sea un nuevo comienzo, para lo cual, es fundamental e ineludible poner dos condiciones que nos permitan soñar y alcanzar el México que todas y todos queremos:

· La primera es que se establezca de manera inmediata el derecho al referendum decisorio y vinculante, para que a partir de ahora, los tres niveles de gobierno, Municipal, Estatal y Federal, sean sometidos a consulta ciudadana, para que sólo las y los ciudadanos, decidamos ratificar o revocarles el mandato, y en el caso de corrupción someterlos/as a juicio.

· La segunda, instalar a la brevedad el derecho al plebiscito, para que seamos los y las ciudadanas quienes decidamos si se aceptan o rechazan las propuesta que conciernen a la soberanía de nuestro país.

10. Poner estas condiciones marcará el comienzo de una nueva etapa de nuestra vida política, que nos permitirá tomar en nuestras manos este campo que llamamos Patria, País y Nación. Pongamos nuestra esperanza en Dios, quien nos congrega permanentemente para soñar que podemos “habitar tranquilos y tranquilas… porque nos da un corazón entero y una conducta íntegra y así renovar nuestro compromiso de ser su pueblo” (Jer 32,38-39). Permitamos que sea Dios “quien nos plante de verdad en esta tierra, con todo su corazón y con toda su alma” (Jer 32,41), y nos animemos a convocar una Asamblea Constituyente el próximo 2010, en la que, por vía pacífica, los y las ciudadanas nacidas en México y todas y todos los que han puesto aquí su corazón y su vida, determinemos las condiciones, leyes, normas y reglas para el establecimiento de un Estado en el que todos y todas seamos parte de él, para hacer surgir una Nación que realice en plenitud su vida, dentro de su propia identidad y cultura (Cf. Del Encuentro con Jesucristo a la Solidaridad con todos. Carta Pastoral de los Obispos de México, n. 244).

Saltillo, Coahuila, 26 de junio de 2009

Fr. Raúl Vera López, O.P.

Obispo de Saltillo

miércoles, 24 de junio de 2009

Democracia mediatica

Una democracia mediática
Luis Linares Zapata

En medio de la peor caída del empleo y de la producción industrial de que se tenga memoria en el país desde la Gran Depresión (1929), parte sustantiva de la crítica que se expresa en medios sigue ensartada en discurrir sobre la validez o pertinencia del voto en blanco.

Los más de 2 millones de personas que engrosarán –sólo en este año electoral– el desempleo, les parecen materia de segunda mano. El derrumbe (-18 por ciento) sin precedente de la producción industrial les pasa de largo, a juzgar por su marcado desinterés sobre el tema.

El manojo de conductores y titulares de programas de comentario, con salidas públicas privilegiadas en los medios electrónicos de comunicación, fijan sus baterías retóricas muy lejos de tales temas, ambos cruciales para la justicia distributiva o para la informada, crucial, acción de votar. Pero la actuación defensiva emprendida por López Obrador ante el ataque sobre el electorado perredista de Iztapalapa, perpetrado por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) al designar a Silvia Oliva como candidata a delegada, les atrae de manera compulsiva. Se enfrascan así en una avasallante purga en busca de culpables y nadie más propicio que AMLO para descargar sobre él las furias de sus juicios terminales.

El linchamiento mediático hacia AMLO es, como en otras ocasiones, descomunal, por decir lo mínimo. El autoritarismo ha sido el catálogo preferente de conductores y opinadores de clara y porosa tendencia conservadora. Estos señores y señoras reaccionan de manera virulenta ante cualquier reclamo a su actuación. Se piensan periodistas independientes cuando, en la práctica, han terminado por ser, en verdad, auxiliares orgánicos de las empresas donde alquilan sus talentos. O, más que eso, defensores de oficio, o por consigna, de los intereses de los concesionarios que les dan tan conspicuas oportunidades difusivas.

Esta comentocracia, con sus señeros representantes ya harto conocidos para nombrarlos, se han regodeado en algunos de los ángulos más agudos y sonoros del alegato de AMLO ante la masiva concentración en Iztapalapa, ya muy citada por ellos y ellas. Además del autoritarismo, se vienen apuntando, con esmero digno de relojero suizo, otros aspectos de la personalidad de AMLO: atrabiliaria, según sus reglas inapelables de mostrar lo que, ellos, juzgan como hechos demostrados.

AMLO, acusan, diseñó un atajo ilegítimo (otros suponen ilegal sin mostrar las fallas para tal consideración) para no acatar el mandato del tribunal. Una arista personal ya bien resaltada en sus anteriores diatribas contra el que, a pesar de sus sentencias condenatorias, es, y sigue siendo, el más popular, honesto y atractivo líder del país. Gritan que le da órdenes al jefe de Gobierno (Marcelo Ebrard), a la Asamblea y al candidato del PT, sin respeto alguno. Citan sus detractores, con vehemencia inusitada, los trillados lugares comunes de la crítica insulsa.

Nunca, bajo consideración alguna pensaron (y siguen sin recalar en ello) que la detallada exposición de AMLO ante la audiencia callejera obedeció al prurito de presentar, ante los electores de Iztapalapa, lo que se iba a hacer para defender su voto. Nada quedó oculto o disfrazado con tono discreto. Había que exponer, con claridad y crudeza, la ruta escogida. Ciertamente no era la mejor, la pulcra y directa, tampoco la indicada en condiciones normales. Es una ruta de escape a la imposición. Pero, sin embargo, es una alternativa sujeta al mejor y libre juicio de los electores. Nadie les obligará a la obediencia, sino que se apela al sano criterio, a su conveniencia y responsabilidad. Ya sabrán los ciudadanos si la apoyan o rechazan.

La ruta apuntada por AMLO es una que evita ser arrollado por las complicidades de unos cuantos ambiciosos del PRD en connivencia con los usuales enemigos del pueblo. No de ese pueblo bueno que tanto citan como el falso referente obradorista cuando ejercen sus críticas laterales para descalificarlo de manera tramposa. El que reclama Obrador es ese pueblo que titula y signa su propio accionar. El depositario real de la soberanía, el efectivo motor del cambio venidero. Obrador se dirige a ese pueblo, cada vez más harto y consciente, para invitarlo a que sea actor de una epopeya, la de su emancipación: para que ya no sea el destinatario efectivo de los múltiples agravios que les derrama el poder establecido.

Para AMLO, como para otros muchos, el pueblo es el abigarrado segmento, en verdad, mayoritario de la población que ha sufrido y sufre, en carne propia, discriminaciones cotidianas e injusticias distributivas que los atan a la marginación y a la pobreza más indignante. Aparte de ese pueblo (de Iztapalapa) había que encontrarle una ruta de escape a la atrabiliaria decisión del TEPJF.

El tribunal actuó de manera por demás impropia. Atrajo un caso sin importancia nacional. Uno que ya había sido dictaminado en contrario por varias instancias: internas del PRD, en el IEDF y el TEDF. A pesar de ser notoriamente extemporánea la petición de la afectada, hoy candidata por mandato terminal, se le atendió oficiosamente, una ruta indebida para tan alto tribunal, sobre todo dado lo avanzado del proceso electivo. La anormalidad continua al presentar, en la boleta, el nombre de quien no será la destinataria de las simpatías populares, sino, precisamente, su rival. Pero tal embrollo no es motivo de reflexión de la opinocracia. Para ellos lo importante es apedrear a Obrador, restarle fuerza, exponerlo al escarnio cotidiano, abrir la puerta a los que puedan disputarle su candidatura, cualquiera que represente, para ellos y sus patrones explícitos, la continuidad segura de sus privilegios.

En el fondo, todo se reduce, quiéranlo o no, díganlo o disfrácenlo, a parar a quien sostiene la urgencia de un cambio completo, radical, del modelo de gobierno y de país en pos de construir una nación independiente y justa.