martes, 16 de noviembre de 2010

MANIPULACIÓN MEDIÁTICA

SIQUE

Fuente:El Justo Reclamo
Sale hoy un artículo en El Universal en "Bajo Reserva" titulado "¿Por qué empañarle la fiesta a Ebrard?"
Se refiere a que AMLO hará el mitin el 20 de noviembre, mismo día que Ebrard tiene programado un acto. Dice que: ¿Por qué tanto problema? Si Ebrard se ha portado bien y no tendrá invitados del gobierno federal, ¿por qué empañarle la fiesta a Ebrard?
Esto nos da una idea de la absoluta falta de entendimiento de este opinionero sobre el movimiento por la transformación de México, o bien que es un chayotero que algo debe criticar y no encuentra otra cosa que mostrar su corta visión.
1) Reduce el mitin a que AMLO quiere "festejar" (burlándose) la celebración del centenario de la Revolución y sus cuatro años de presidencia legítima. No le pasa por la cabeza que también miles y miles de mexicanos y mexicanas estamos interesados y tenemos derecho a celebrar tales eventos ese día .
2) Como siempre los que están en el movimiento de AMLO no cuentan. El pueblo vale sorbete. Como si fuese un capricho de AMLO, los ciudadanos que necesitan ese espacio de reunión no importan.
3) Con la frivolidad que Televisa ha imbuido en los mexicanos y mexicanas supone que uno de los objetivos del mitin es quitarle espacio al gobierno federal, a eso reduce el objetivo del mitin.
Se trata de insistir en las siguientes matrices de opinión:
a) Que AMLO es necio y caprichoso.
b) Que los cientos de miles de personas que están en su movimiento no existen.
c) Que la lucha por la transformación de México se reduce a eventos en el Zócalo restándole toda seriedad.
Esas son las consignas que tienen los medios de comunicación de la oligarquía mexicana.
La gente no se da cuenta de cómo les van metiendo estas opiniones en la cabeza como si fueran la realidad. Debemos señalarlo y despertar conciencia.

LAS REBANADAS DEL PASTEL - ROCHA

SUS JUGUETITOS - HERNÁNDEZ

Sus juguetitos-Hernández

EL JUGADOR










Pedro Miguel
La Jornada
Para entender lo que pasa en México no hay que quemarse las pestañas con textos de académicos de renombre ni sumirse en la historia –de Alamán a Katz– ni hurgar en la Constitución: si realmente quieren comprender lo que ocurre, vean la se- rie 24 y sigan las aventuras del personaje Jack Bauer, un cruzado imaginario y violentísimo de la lucha contra el terroris-mo que vino a convertirse en la figura canónica de Felipe Calderón. El propio sedicente confió su fantasía en una entrevista a la BBC en marzo de 2009 (http://bbc.in/apTAWV). Hace unos días la repitió para CBS, con motivo de la presentación –en exclusiva para la tele gringa– del búnker de alta tecnología que se mandó construir con nuestro dinero para, desde allí, jugar a la guerra (http://bit.ly/aaGGrJ).

El pasado día 8, Calderón se jactó –como si fuera mérito suyo– de que la prensa mexicana puede criticarlo abiertamente, incluso en el exceso del escarnio o la burla (http://bit.ly/a8a1Rp).

No dijo nada sobre las infinitas burlas que el país le ha tolerado a él y no se ha dado cuenta, al parecer, de que es él, el propio Calderón, el que ha hecho escarnio sistemático de la institución presidencial: alguien que, tras hacerse del control de las instituciones, las emplea como juguetes bélicos, sacrifica a la gente para satisfacer sus ansias lúdicas y encima pretende que se le agradezca la gestión. No es un estadista, sino un individuo execrable y peligroso.

Él lo que quería era tener juguetes, pero la guerra ha dejado de ser un juego, el Estado ha perdido la capacidad de garantizar la vida, la integridad y los bienes de quienes residen en el territorio nacional (http://bit.ly/bDqFIQ) y la política ya casi no ofrece vías para recomponer al país porque, con el propósito de monopolizar el control del gobierno y de los organismos autónomos, la oligarquía ha roto los vínculos entre representantes y representados; la mayor parte de los legisladores y funcionarios no actúan en función de las necesidades de los votantes sino de los intereses de grupos de poder empresariales, financieros, mediáticos o delictivos.

Ahora, para retomar el rumbo, al país ya no le basta con hacer entender a Calderón que el Ejecutivo federal no es un juego, que la nación no es un set de guerra, que sus habitantes no son de hule, y que él ya no está en capacidad de resolver nada de nada, ni siquiera convocando a todos los bandos armados y con control de territorio a una ronda de negociaciones marca Mattel. Tampoco los otros integrantes de la mafia que gobierna podrán hacer gran cosa, por la simple ra-zón de que aceptaron ser piezas en el tablero de un juego enloquecido cuyos resultados generan muertos, desempleados, miserables, resentidos y marginados de carne y hueso.

Si quiere volver a tener un país que sirva para vivir en él y no para morirse (de hambre o a balazos), la sociedad deberá organizarse al margen del jugador y de sus compinches, dar la espalda a los asesinos de todos los bandos e instaurar un proyecto de nación que mire hacia la vida y no hacia la muerte.

Fácil no será, pero no hay, al margen de la violencia, otro camino. El jugador y sus cómplices continuarán absortos en su ocupación en tanto la gente no se plante frente a ellos y les comunique, en voz serena pero firme, que el juego ha terminado.

lunes, 15 de noviembre de 2010

LA MALDITA VECINDAD

Gerardo Fernández Casanova

“Que el fraude electoral jamás se olvide”

Se cumplen en este mes los cien años del inicio de la Revolución Mexicana, setenta de su paulatino deterioro y veintidós de su cancelación oficial definitiva. No obstante, y en la medida que sus postulados son vigentes y sus reivindicaciones incumplidas, el concepto de la revolución es más necesario que hace cien años. Las condiciones de injusticia en que se desenvuelve la sociedad mexicana no son diferentes a las que prevalecían durante el porfiriato; las libertades políticas sólo son de forma en tanto que se mantiene el control de la cosa pública por un puñado de privilegiados, independientemente de que se registren procesos electorales y sea posible una especie de alternancia, siempre que sea entre los mismos; la dependencia respecto del exterior, particularmente de los Estados Unidos, es hoy ofensivamente mayor que hace cien años, al grado de reducir al mínimo la posibilidad de disponer de nuestro destino como nación; independientemente de los errores de la dictadura, Porfirio Díaz no dejó de ser un patriota. Hoy quiero referirme a este último aspecto: el efecto de la maldita vecindad.

Intento no caer en el engaño de que todos nuestros males provienen del exterior; desde luego que hay mucho de origen doméstico en nuestras dificultades, pero estoy cierto que cualquier intento por crear una nación próspera y progresista requiere de tomar muy en cuenta la realidad geopolítica que, de tan abrumadora, con frecuencia la ignoramos. No es difícil caer en cuenta de que la seguridad de la potencia bélica y económica yanqui coloca a su vecino del sur dentro de su ámbito de defensa, además de los intereses de orden económico requeridos para garantizar el suministro de materias primas que les son indispensables; ignorarlo o pensar en evitarlo, es tanto como tratar de tapar el sol con un dedo. Pero no se puede olvidar la injusta guerra que nos arrebató la mitad del territorio y sus conocidos amagos de invasión por la ocupación de los puertos de Veracruz y Tampico. Tampoco pueden ignorarse intervenciones que han contribuido positivamente en la historia mexicana, aunque sólo hayan sido por excepcional coincidencia de intereses, particularmente con los intentos conservadores por restablecer la monarquía católica con Iturbide y Maximiliano.

Es en este marco que se hacen grandes los hombres de la Revolución Mexicana que supieron manejar inteligente y patrióticamente esta tremenda realidad. Las facciones beligerantes tenían claro que el reconocimiento diplomático por los Estados Unidos constituía un factor determinante en la lucha, principalmente por la disponibilidad o la carencia de armamento; no obstante, ninguno cayó en la tentación de entregar el destino nacional al extranjero a cambio de tal reconocimiento. El mismo Madero, que no podría ser calificado como contrario a los intereses yanquis, fue destituido y asesinado por intriga del embajador Wilson, por no atender a sus imposiciones. Carranza se vio permanentemente asediado por las presiones de Washington, incluida la invasión a Veracruz dizque para presionar la salida del dictador Huerta, pero no perdió el sentido de la dignidad nacional ofendida por dicha intervención y la repudió oportunamente. Obregón, siempre amenazado por los levantamientos de generales insatisfechos, negoció el reconocimiento diplomático aceptando imposiciones lesivas pero salvando lo principal; se pagó cara la pacificación del país pero se mantuvo la independencia. Calles creó instituciones con independencia e hizo frente a la rebelión de los cristeros poderosamente apoyada por los obispos católicos de los Estados Unidos, maniobrando con habilidad diplomática su solución negociada.

Lázaro Cárdenas es el caso paradigmático. Su mandato se caracterizó por los avances revolucionarios y las reivindicaciones sociales, logrados en el ejercicio soberano de gobernar conforme a los intereses nacionales. Su mérito fue que supo aprovechar la coyuntura geopolítica que se le presentó con Roosevelt en el gobierno yanqui y su política de apertura. El internacionalismo solidario de Cárdenas no sólo obedeció a las convicciones, sino que instauró una política exterior de mayor independencia para dar cobijo a su actuación interior, la que normó a la diplomacia mexicana durante varios sexenios, sorteando los embates de los afanes gringos por extender su dominación. Estoy cierto de que no fue nada fácil.

Esa fue la historia hasta que los tecnócratas gringos nacidos en México se hicieron del poder, con Carlos Salinas y su fraude electoral a la cabeza. Su toma del poder coincidió con el recrudecimiento de la guerra fría y del imperialismo gringo. Para Salinas resultó más cómodo bajar la guardia y entregarse al tobogán de las buenas relaciones de supuesta amistad (carnales diría Menem de Argentina) que nos llevaría a ser parte del primer mundo y que nos trajo al inframundo de donde no hemos podido salir. El razonamiento estúpido y traidor determinó que, siendo el vecino el país más poderoso del mundo más valdría entregarse a sus designios y hacerlo de buena gana, que mantener una forzada independencia costosa y de alto riesgo. Así, el tal Salinas hoy convertido en el poderoso factótum de la política del PRI y del PAN, echó por la borda todo el esfuerzo nacional de independencia a cambio de un plato de lentejas que para él y sus amigos significó y sigue significando el mejor negocio del mundo: robarse un país para regalarlo al imperio.

Que la conmemoración del centenario de la Revolución Mexicana nos sirva para buscar la recuperación de la Patria.

Correo electrónico: gerdez999@yahoo.com.mx

A RÍO REVUELTO; ¡GANANCIAS DE PESCADORES!

Praxedis Lescrenier
Fuente: El Justo Reclamo
México representa el río revuelto ¿Y la ganancia? ¿Quién gana? ¡Las dos mafias!, la mexicana usurpadora y la norte americana, también usurpadora. ¿Quiénes constituyen las mafias? En México, El gobierno federal en sus tres poderes; el ejecutivo, el legislativo y el judicial, las trasnacionales más corruptas norteamericanas y españolas como Halliburton, Enron, Repsol, Wal-Mart, Coca-Cola, Pepsicola, etc. los grandes empresarios mexicanos como los de Cemex, Bimbo, Televisa, TV Azteca, Koppel, etc.; los cardenales Norberto Ribera, Onésimo Cepeda, Sandoval Iñiguez, el episcopado mexicano, los usurpadores de los partidos políticos, Carlos Salinas, Emilio Gamboa Patrón, Beatriz Paredes, Manlio Fabio Beltrones, Enrique Peña Nieto, del PRI, etc., Felipe Calderón, Vicente Fox, Santiago Creel, Germán Martínez, Javier Lozano, Molinar Horcasitas, etc., del PAN, Jesús Ortega y su tribu del PRD, Elba Esther Gordillo, del PANAL, el niño verde y su familia, del PEVM, etc. los ministros de la suprema corte de Injusticia, etc. y los tontos útiles que son los cárteles de las drogas del golfo, del pacífico, los Zetas, y por último, pero no todos; Guillermo Galván, jefe del ejército mexicano. Todos ellos representan la delincuencia organizada en este país. Y por la parte de Estados Unidos, aliados a esta mafia están; el pentágono, la CIA, Hillary Clinton, la DEA, Obama a regañadientes, el Tea Party, etc. Dos mafias que han usurpado ambos gobiernos de ambos países. Lo del combate al narcotráfico es una tomadura de pelo a ambas naciones, la de México y la de los Estados Unidos. Es una excusa de ambas mafias que la utilizan para hacer el negocio de sus vidas.
Están en juego alrededor de 400 mil millones de dólares anuales que no quieren perder de ninguna manera y por eso consideran ilegal las drogas y no las quieren despenalizar aún sabiendo que el cigarro y el alcoholson verdaderamente más peligrosos que la mariguana; por ejemplo. Nadie se muere de mariguanitis, pero si se mueren de alcoholismo y de accidentes de transito por alcoholizados, alrededor de 20 mil anuales.
También se mueren miles de cáncer del pulmón por el cigarro ¿Por qué no despenalizan la mariguana? Por negocio, por dinero; además les representa a la mafia norteamericana una excusa para irse adueñando poco a poco de los recursos naturales de México; recuerde; ¡a río
revuelto, ganancia de pescadores!, a los Estados unidos les interesa el río revuelto y a la mafia mexicana una oportunidad de enriquecerse a manos llenas sacrificando a su propio país. Ambas mafias son genocidas, dispuestas a todo por dinero, y todo esto seguirá sucediendo hasta que el pueblo mexicano se los siga permitiendo, hasta que Usted lo siga permitiendo.
Así que ya saben como está la cosa, ¡ya no se hagan bolas! Su presidente, que no el mío ni de la mayoría de los mexicanos, nos está mintiendo todos los días a todas horas en todos los canales. El presidente se está burlando de todo México y de usted también. Felipe Calderón es el títere de las dos mafias para desestabilizar al país a cambio del apoyo que recibió para robarse la presidencia de la república. Ojalá ya decida usted cambiarle de canal cada vez que aparezca el espurio mentiroso asesino y ojalá no vuelva usted a votar por las fariseos hipócritas, sepulcros blanqueados, raza de víboras.

LA GUERRA SIN ROSTRO

Javier Sicilia
PROCESO
MÉXICO, D.F., 15 de noviembre.- Toda guerra es terrible: muerte, miedo, despojo, odios que se expresan en atrocidades, familias rotas, miseria. Sin embargo, la guerra que desde hace años vive México tiene un sesgo inédito: carece de significado. Hasta hace poco –pienso en la Independencia, en la Revolución o en los movimientos armados de América Latina–, las guerras, con todo y su cauda de desgracias, se movían sobre ideas de justicia y de porvenir. Ideas abstractas, ciertamente, cuyas consecuencias resultaron contrarias, pero que al menos señalaban un horizonte sin el cual los seres humanos estamos privados de sentido. Hoy esas ideas no existen.

La mayor parte de las ideas de Felipe Calderón y su gobierno –no hablemos de las del crimen organizado–, que caminan en el sentido de la privatización, del fortalecimiento y la expansión de los grandes capitales, del dinero y de los privilegios, no son precisamente ideas que tengan que ver con la justicia y el porvenir. Por el contrario, han cobrado costos altísimos en miseria, división de familias y angustia que la guerra ha venido a potenciar.

En este sentido, no sólo vivimos una guerra inimaginable, sino también una sociedad inimaginable en el orden de la justicia y del porvenir. Una guerra cuyos rostros, como el de los torturados, sólo manifiesta las huellas del absurdo, hace que nos sintamos presos en una telaraña. No la podemos entender. No tenemos ninguna certeza de lo que saldrá de allí. Simplemente padecemos con la zozobra de los personajes de Kafka. Da la impresión de que habitamos en un mundo dirigido por fuerzas ciegas y sordas que se niegan a escuchar los gritos de advertencia, los consejos y las súplicas.

A fuerza de una violencia sin sustento, tanto Calderón como el crimen organizado han ido destruyendo algo fundamental para la vida humana: la confianza en que sobre la base de una política o de una guerra hay sentido de justicia y de porvenir. Por el contrario, a lo largo de estos años sólo hemos visto mentir, manipular, envilecer, torturar y matar. Nada ha podido impedirlo. No porque quienes perpetran esta guerra estén persuadidos –como lo estuvieron quienes las hicieron en el pasado– de la fuerza de sus ideas sobre la justicia y el porvenir, sino porque están poseídos por las fuerzas ciegas del mercado, que sólo puede mantenerse mediante un movimiento que se pretende perpetuo. Su dilema, como lo señalaba Jean Robert, es el de un Shakespeare pervertido: “crecer o dejar de ser”.

Ese crecimiento, como podemos verlo en las políticas económicas del gobierno y de la clase política, y en la guerra que en nombre de dicho crecimiento se ha desatado, sólo puede realizarse mediante la destrucción continua de dominios de existencia, de territorios y modos de vida; mediante la colonización de culturas, lenguajes y formas de pensar; mediante el despojo y el miedo. Así, en nombre del crecimiento, sea el de la legalidad (el del gobierno y los grandes capitales) o el de la ilegalidad (el del crimen organizado), vivimos una guerra sin significado que nos tiene en el terror y va ahondando la miseria.

En este caos es imposible la persuasión. Los seres humanos de este país hemos sido entregados a la violencia de fuerzas ciegas. Nos ahogamos en medio de gente que sólo cree en el poder del dinero. Y para quienes sólo podemos vivir con el diálogo, la amistad y las relaciones de confianza, la guerra que han desatado y la forma de vida que quieren imponernos son el infierno.

En este sentido, el problema político fundamental de México es saber si es posible seguir habitando un mundo en el que el crimen, en nombre del crecimiento –sea legal o ilegal–, está legitimado y la vida humana es vista como una realidad fútil –recursos humanos intercambiables, bajas colaterales, vidas prescindibles como las de los animales.

Si creemos todavía en que es posible hacer compatible la justicia, la paz social y el orden con la idea de la producción y el consumo desmedidos, habría que decir que sí, y entonces habrá que resignarse a una guerra cuyos resultados, en el orden del horror, son impredecibles. Si decimos que no, tendremos que aceptar que para detener esta realidad tóxica hay que inventar políticas que disocien la justicia y la paz de la cuestión del crecimiento, de la producción y del consumo desmedidos, y la asocien con la fuerza de las comunidades y sus relaciones de soporte mutuo.

Sólo mediante proyectos que recobren los ámbitos de comunidad, es decir, ámbitos de subsistencia, en donde la primera regla es asegurar los medios de sustento de los más débiles, podrá detenerse el absurdo. Esta lógica, ajena a las abstracciones de justicia y de porvenir de las guerras de antaño, y más ajena aún a las fuerzas ciegas de la guerra que hoy vivimos, hace posible la justicia y el porvenir en sus relaciones de solidaridad y de cooperación. Pero esto no depende ya del gobierno, que se mueve, al igual que el crimen organizado, en la racionalidad irracional de una economía del dinero, de la producción y del consumo sin límites. Depende de la gente y del sentido común, el más escaso –para nuestra desgracia– de los sentidos.

Además opino que hay que respetar los Acuerdos de San Andrés, liberar a todos los zapatistas presos, derruir el Costco-CM del Casino de la Selva, esclarecer los crímenes de las asesinadas de Juárez, sacar a la Minera San Xavier del Cerro de San Pedro, liberar a todos los presos de la APPO y hacerle juicio político a Ulises Ruiz.

DON RAÚL VERA Y LOS DERECHOS HUMANOS

Miguel Angel Granados Chapa
PROCESO

A su regreso de Noruega, donde hace una semana recibió el Premio Rafto, la agenda de don Raúl Vera lo esperaba muy apretada. Se contaba con su presencia en dos actos simultáneos el jueves 11, en la Ciudad de México, y uno más el viernes 12, en Saltillo, la sede de su diócesis.

El 7 de noviembre recibió el Premio Rafto, en el Teatro Nacional de la ciudad noruega de Bergen. El jueves 11, a las 9:00 de la mañana, se instaló la Comisión Civil de Seguimiento de los Acuerdos SME-Gobierno Federal, de la que el prelado es miembro eminente. En el Senado, a la misma hora y el mismo día, se efectuó la primera sesión del Grupo de Trabajo de Participación Ciudadana, Capítulo México, de la Organización Mundial de Parlamentarios contra la Corrupción.

Y es que el senador Ricardo García Cervantes, quien encabeza ese capítulo, decidió que fuera la Familia Pasta de Conchos –una de las iniciativas más sentidas por el obispo de Saltillo– la que se presentara a hablar sobre la situación de la minería de carbón en Coahuila. Abordar en tribuna el caso de Pasta de Conchos costó a García Cervantes una burda reconvención del subsecretario del Trabajo Álvaro Castro, quien perdió –al menos formalmente– esa posición ante la severa respuesta institucional del Senado, que declaró inadmisible el reproche a uno de sus miembros sobresalientes y consiguió una rectificación de dientes para afuera del secretario Javier Lozano, cuya postura ante los deudos de la tragedia –crimen, mejor dicho– del 19 de febrero de 2006 estuvo claramente reflejada, en estilo y contenido, en la admonición del subsecretario al legislador.

El viernes 12 don Raúl Vera presidió, en la capital de Coahuila, una reunión organizada por muchos de sus feligreses para darle la bienvenida, en un acto que sería aprovechado para entablar un “diálogo sobre derechos humanos en México”. La organización corrió a cargo del Centro Diocesano para los Derechos Humanos Fray Juan de Larios, otra de las fundaciones del dominico que se graduó como ingeniero químico antes de ingresar a la Orden de Predicadores. Ya antes, en 1988, había fundado un centro de asistencia social, “la primera de varias instituciones que ha apoyado para asistir a gente pobre y marginada”, según informó a su auditorio la presidenta del Comité Rafto, Siri Gioppen.

Ese comité discierne desde 1987 el premio que lleva el nombre de Thoroft Rafto, un activista que antes de la caída del Muro y la disolución del campo socialista dedicó su esfuerzo a apoyar a disidentes en países sometidos al autoritarismo en Europa Oriental y en la Unión Soviética misma. A su muerte, y establecido el premio que lleva su nombre, los continuadores de su obra juzgaron necesario orientar a otras regiones del mundo su atención y, con la suya, la de vastos sectores de la opinión mundial que confían en los criterios humanitarios de esa organización noruega.

También ha tenido confianza en el Comité Rafto el correspondiente del Premio Nobel de la Paz. En cuatro ocasiones ya, recipiendarios del Rafto lo fueron después del Nobel, por la coincidencia en los principios que rigen la asignación de las respectivas preseas.

La primera persona colocada en esa situación fue la activista birmana Aung San Suu Kyi, quien recibió el Nobel en 1991. Mucho antes de entonces y aun hoy mismo ha pugnado por el cese del autoritarismo militar en su patria, Myanmar (antes Birmania), para abrir paso a la democracia. Cinco años después fue galardonado con el Nobel José Manuel Ramos-Horta, quien encabezó la lucha del pueblo de Timor Oriental por sacudirse el dominio de Indonesia, que debió retirarse de aquella isla –cuya población es de ascendencia portuguesa en el océano Índico– a causa del movimiento de opinión mundial en torno a Ramos-Horta, tras recibir los premios Rafto y Nobel.

En el año 2000 el premio discernido por el comité respectivo del Parlamento Noruego, en cumplimiento de las instrucciones de Alfred Nobel, fue otorgado a Kim Dae-jung, líder de la resistencia al militarismo autoritario en Corea del Sur, que llegó a ser presidente de esa república y desde entonces aboga por la reconciliación de las dos porciones en que la Guerra Fría dividió a Corea. En 2003, el Nobel fue para Shirin Ebadi, la legendaria juez iraní destituida de su cargo por su interpretación de las leyes islámicas en beneficio de la mujer y que como abogada ha luchado por la causa de las mujeres en una sociedad opresora. Además de su activismo civil, escribió el libro La jaula de oro, un alegato por la convivencia de formas diferentes de vivir el Islam.

A perfiles como esos corresponde ahora el del obispo de Saltillo. Así lo definió Siri Gioppen al hacer la semblanza del premiado este año con el Rafto: “Hay una clase de personas, muy escasas, que son referencia moral y cuya integridad constante les prepara a defender lo que consideran correcto sin hacer caso al riesgo personal que corran”. La oradora mencionó el paso de don Raúl por Chiapas y no pudo omitir una mención a don Samuel Ruiz, el hoy obispo emérito de San Cristóbal de las Casas. El dominico Vera había sido enviado a esa diócesis como adjunto con derecho a sucesión. Ignorantes quienes lo nombraron de su reciedumbre y sensibilidad humana, esperaron de él que acotara al obispo cuya pastoral indígena, cuya opción por los desvalidos irritaba al poder vaticano, y que al reemplazarlo desmontara su obra. La conversión vivida por don Raúl lo llevó hacia rumbos opuestos a los imaginados por sus promotores, que decidieron trasladarlo al norte, con la suposición de que, no habiendo allí indígenas con los cuales identificarse, el obispo se acomodaría al tradicional molde episcopal.

Nuevo mal cálculo. Don Raúl ha ejercido sus convicciones en varios campos. Lo preocupa la suerte de los migrantes hacia Estados Unidos, una corriente de los cuales pasa por Coahuila. Ha establecido dos centros de refugio para ese efecto: el de Saltillo, llamado Belén, ha atendido a 40 mil personas. Junto con esa atención a los seres humanos concretos, el obispo Vera es un activista en pro del reconocimiento de la dignidad humana de los migrantes, en pos de que se adopten políticas gubernamentales que en vez de perseguirlos los apoyen.

En lo que hace a la drogadicción y la violencia, ya no adosada sino consustancial al tráfico de estupefacientes, según explicó la humanitarista noruega, “el obispo Vera comparte la preocupación del gobierno por el poder y la violencia de los cárteles de la droga, pero critica sus métodos. No solucionan los problemas y debilitan la ley en vez de confirmarla”.

También preocupa a don Raúl “la exclusión social de los homosexuales, incluso por la misma Iglesia”. Para oponerse a ella apoya “la comunidad de San Egidio en Saltillo, (que) ofrece guía espiritual a jóvenes de toda orientación sexual, y don Raúl trabaja para promover su dignidad y sus derechos humanos”.

Como don Raúl, sin necesariamente conocerla, practica la máxima del obispo sudafricano y premio Nobel Desmond Tutu (“si usted permanece neutral en situaciones de injusticia, usted ya tomó partido por el opresor”), no ha vacilado en apoyar a las víctimas de la codiciosa e infame minería del carbón en Coahuila, a partir de la muerte de 65 personas en la mina de Pasta de Conchos hace más de cuatro años. De ser un obispo convencional, se hubiera amistado con los dueños de las minas y las acerías de la región norte del estado, en vez de enrostrarles su insensibilidad y sus violaciones a la ley.

Sin falsa modestia, el obispo dominico reconoció la proyección que el Premio Rafto da en el mundo, sobre todo en las civilizadas sociedades del norte de Europa, a la situación mexicana. Dijo al concluir sus palabras el domingo pasado que acaso la Fundación Rafto pudo haberse equivocado al elegir a una persona no adecuada para el premio 2010, “pero no se equivocó en elegir a México para denunciar ante la comunidad internacional la terrible situación de violaciones sistemáticas a los derechos humanos, de parte del gobierno, contra hombres y mujeres, ciudadanos de nuestro país”. l

LÍO DE FALDAS EN EL PAN

Álvaro Delgado
PROCESO

MÉXICO, D.F., 15 de noviembre (apro).- El proceso para relevar a César Nava en la presidencia del Partido Acción Nacional (PAN), que culminará el sábado 4 de diciembre, va más allá de una contienda entre cinco candidatos. Es, sobre todo, un pleito entre dos mujeres: Margarita Zavala Gómez del Campo y Patricia Flores Elizondo.

Ese es el motivo principal de la guerra soterrada en la facción del PAN que encabeza Felipe Calderón y que tuvo un episodio público con la salida de Patricia Flores Elizondo de la jefatura de la Oficina de la Presidencia, el 14 de julio, quien es, de facto, la coordinadora de campaña de Roberto Gil Zuarth.

La salida de Flores Elizondo del gobierno estuvo precedida de un tupido golpeteo en medios sobre supuestos conflictos generados por ella en la camarilla íntima de Los Pinos y, sobre todo, actos de corrupción mayúscula. Como la campaña fue orquestada por Maximiliano Cortázar, que filtró datos a columnistas afines, Calderón lo degradó a vocero del PAN.

Es sabido que Cortázar, un individuo que apenas terminó la secundaria, responde desde hace años a los intereses de los Zavala Gómez del Campo --al particular Juan Ignacio solía consultarlo desde el gobierno hasta en la más banal decisión--, un clan que apoya a Gustavo Madero, en cuyo registro estuvo presente la diputada local Mariana Gómez del Campo.

En la ceremonia en la que Calderón hizo públicos los cambios en su gabinete, que incluyó el relevo de Fernando Gómez Mont por Francisco Blake en la Secretaría de Gobernación y de Bruno Ferrari por Gerardo Ruiz Mateos en Economía, Flores Elizondo mostró un rostro desencajado, que no suavizaban las sonrisas entre irónicas y burlonas.

Menos de tres meses después, en la primera semana de octubre, Patricia Flores se exhibió con una actitud contrastante en la portada de la revista Gente, del Grupo Televisa, en una provocadora entrevista acompañada de un despliegue de fotografías que mostraban su característica sensualidad.

En esa entrevista aclaró que era falso que hubiera sido despedida del gobierno, sino que renunció por voluntad propia --“fue para darle aire a algo que ya estaba, de alguna manera, contaminado”--, pero que eso no implicaba su retiro de la política: “Sé mucho como para retirarme.”

Y después de dejar claro que su “relación” con Calderón es “inmejorable” --justamente lo que es identificado por los panistas como la razón de la disputa con Margarita Zavala--, Patricia adelantó que ambiciona, “en un futuro más o menos cercano”, un cargo de elección popular. “Yo no tengo prisa”, aseguró.

Pero prisa sí tiene: Quiere ser senadora en 2012 y, conforme a sus planes, también coordinadora de la bancada, ambición ésta que podrá materializarse sólo si quien preside el PAN es alguien que le deba el puesto. Y ese es Gil Zuarth.

Margarita Zavala quiere, también, ser senadora y, como Patricia, coordinadora de bancada, razón por la cual Maximiliano Cortázar le trató de construir, desde Los Pinos, una imagen de mujer “inteligente pero discreta”, contrastante con Marta Sahagún, reproducida por medios y comentaristas oficiosos.

Por las mismas razones que Patricia, la consorte de Calderón apuesta a que Madero sea el sucesor de Nava y sea ella no sólo senadora, sino coordinadora. Sabe que si gana Gil Zuarth, tan incondicional de su marido que se autodenomina sin rubor su guardaespaldas, hasta la senaduría está en riesgo.

Obviamente el riesgo de ese empleo remunerado con más de 150 mil pesos mensuales no es sólo para ella, sino para su familia, que milita en el PAN por racimos, y parvadas de panistas que viven de la política vivir.

Al final, sin embargo, será el propio Calderón el que decida quién será el próximo presidente del PAN, porque es dueño --por razones de nómina-- de las conciencias de la mayoría del Consejo Nacional, el órgano que tomará la decisión formal en poco menos de tres semanas.

Y, aunque hasta este lunes 15, Gil sólo tiene asegurados unos 150 consejeros nacionales (por cien de Madero, 60 de Cecilia Romero, 30 de Francisco Ramírez Acuña y 25 de Judith Díaz Delgado) y mantiene negociaciones con Romero, y aun ha buscado a Manuel Espino –la prórroga de su expulsión a eso obedece--, se prevé que al final Calderón rompa muñecas para imponer a un tercer presidente del PAN de manera consecutiva.

De Calderón dependerá que el futuro de Patricia Flores Elizondo sea distinto al de Rosario Robles, la experredista que se alió con Carlos Salinas, Diego Fernández de Cevallos y Carlos Ahumada, con la que se comparó en la entrevista con Gente, al definirla como una política “íntegra, con gran carrera… ¡Pero se enamoró!”.

Apuntes

Sólo la evasión de la realidad o la prepotencia puede explicar la trama para que Calderón se aumente el sueldo en más de 25%, y junto con él toda la alta burocracia. En este 2010 su sueldo es de 152 mil 567 pesos mensuales, ya descontados todos los impuestos, y pretende que el próximo año gane casi 200 mil mensuales, es decir, 198 mil 870 pesos. El Partido Mexicano de los Trabajadores de Heberto Castillo acuñó la consigna de “Salario mínimo al presidente, pa’que vea lo que se siente” y ahora se socializa otra: “El mínimo a Calderón por baquetón”…

Comentarios: delgado@proceso.com.mx

miércoles, 10 de noviembre de 2010

LA VIDA EN ROSA

José Gil Olmos
MÉXICO, 10 de noviembre (apro).- Como si fuera una versión mexiquense de la canción clásica francesa, Enrique Peña Nieto quiere hacer de su vida política una “vida en rosa” y también de oropel en la televisión, con la boda del próximo sábado 27.
Todo esta listo para que el gobernador del Estado de México contraiga nupcias --acordadas con Televisa y que serían su arranque de campaña por la silla presidencial-- con la actriz Angélica Rivero, mejor conocida como “La Gaviota”.
Trepado en el marketing político, el mismísimo mandatario de copete inamovible marcó la fecha para su casamiento en la Catedral de Toluca. Ya todos los derechos están reservados, es decir vendidos a la televisora que le ha llevado su campaña de imagen desde hace cuatro años.
El vestido de “La Gaviota” lo hará el diseñador mexicano Macario Jiménez. Ella entrará a la iglesia con Alejandro, hijo de él, y Peña Nieto con todas las niñas, según han publicado las revistas de la socialité.
Peña Nieto esta sentado en los cuernos de la luna mediática, pero ocupar ese asiento exclusivo le ha costado millones de pesos, que ha desembolsado del erario desde que llegó a la casa de gobierno mexiquense. Mareado por estas nubes mediáticas, creadas especialmente para él por Televisa, el gobernador ha hecho de su vida privada una virtud pública, llevándola al espectáculo, donde lo más importante son las apariencias.
Hace apenas unas semanas, ante unas 5 mil personas que fueron acarreadas al municipio de Lerma para que les entregaran pólizas del seguro popular, el hijo pródigo del grupo Atlacomulco anunció el enlace matrimonial.
La representante vecinal Irma Serrano González le dijo: “Le deseamos muchas felicidades, que Dios lo bendiga y suerte en su próximo matrimonio”. Peña Nieto respondió: “Gracias por esas porras y esas palabras de aliento, con la felicitación que Irma hace un momento nos daba, aunque aquí vi muchas dudas que sí, que no (sic), pero, bueno, es una decisión personal, sé que ustedes me van a acompañar, porque si en lo familiar y personal soy de mi familia, en lo político y como amigo soy de todas y todos ustedes”.
Nada más fútil en el discurso del político que pretende gobernar el país a partir de 2012, trayendo de regreso al PRI a Los Pinos. Y el uso de esta estrategia de marketing político va encaminada, de manera evidente, a conseguir simpatías entre un sector importante del electorado: las mujeres, quienes representan más de la mitad de los votantes.
Gracias a ese gasto oneroso en Televisa, en primer lugar, pero también en TV Azteca y en otros medios, Peña Nieto ha querido borrar las deficiencias de su gobierno y las expresiones más claras de sus incapacidades. Por ejemplo, que en el Estado de México hay más mujeres asesinadas que en Chihuahua, y que los cárteles de la droga se han asentado en sus municipios, cobrando "derecho de piso" a los comerciantes de Ecatepec, Nezahualcóyotl, Tultitlán, Chimalhuacán y Tlalnepantla.
Más allá de la campaña mediática que ha sostenido en casi cinco años – la más larga y onerosa que ha hecho un político mexicano, quizá también en el mundo --, el gobierno de Peña Nieto no puede ocultar los enormes huecos que tiene y que ahora el PAN y PRD utilizan en una contracampaña desplegada en espectaculares, mismos que fueron colocados en los municipios más importantes del estado.
Los hechos son irrefutables y ni una campaña millonaria puede ocultarlos. El Estado de México esta en primer lugar en contaminación, corrupción y robo de autos. Siete millones de mexiquenses se encuentran en situación de pobreza patrimonial y el estado tuvo el primer lugar en desempleo durante el primer trimestre del año, además de que se colocó en el segundo lugar en secuestros y extorsión a nivel nacional, de acuerdo con el Sistema Nacional de Seguridad Pública 2010.
La sola consignación de estos hechos debería preocupar al gobernador mexiquense, porque son las verdaderas credenciales que porta como gobernante, con pretensiones de dirigir al país el próximo sexenio. Su boda, en tanto, debería dejarla exclusivamente para su vida privada, pero no es así, porque todo forma parte de una estrategia bien diseñada en Televisa para apuntalarlo con viguetas virtuales que, al parecer, son las más caras del mercado de la construcción de imágenes.
Peña Nieto vive sus días de la “vida en rosa”, entre las acolchonadas nubes de la propaganda y la publicidad millonaria de Televisa y otros medios con intereses económicos, que ven en su figura un signo de pesos.
Pero todo eso es sólo escenario, es virtual, la realidad dicta otra situación manchada por la sangre, la violencia, el desempleo y la pobreza, que reinan precisamente en su estado, al que Enrique Peña ha gobernado virtualmente.

EDOMEX, LA BATALLA

Luis Linares Zapata
Los contendientes están enfilados en orden de batalla. El campo de las trifulcas será el estado de México y los participantes han velado armas desde hace tiempo. El PRI sale de puntero indiscutible en las preferencias encuestadas, al menos eso se publica en todas las columnas periodísticas y en el boca a boca de los enterados. El PAN ha entrado en zona de conflicto y no ata todavía a sus grupos internos y, menos aún, los armoniza con sus aliados enquistados en la burocracia del PRD. Se sabe, eso sí, que el acuerdo cupular entre ellos (en especial con el señor Calderón) es sólido y sólo falta encontrar el engarce final: un candidato conveniente. PT y Convergencia han decidido ocupar sus posiciones junto al movimiento que encabeza López Obrador para la transformación de México. El despliegue de fuerzas es, según puede apreciarse y hasta el día actual, bastante ríspido y desigual.

Todos los contendientes saben, y así lo asumen en sus aprestos, que del resultado de las urnas en julio de 2011 para la gubernatura mexiquense dependerá mucho de lo que suceda en 2012. El PRI vocea, ante quien se deja, su seguridad de ganar ambas contiendas con un margen incuestionable, ya cargado de antemano en su favor. Para tal fin publicó, desde Toluca y sin dejo de pudor legal alguno, la encomienda, al aparato de gobierno, de la gestión electoral. El PAN, poco seguro de su aceptación, busca refugio entre los programas federales, tal como ocurrió en las elecciones pasadas de este 2010. La izquierda, en una jugada inesperada para muchos, optó por jugársela con una alianza popular desde la base misma de la población. No ha perdido el tiempo, pues sabe de sus muchas desventajas frente a sus contrincantes, bien pertrechados con los recursos que les acerca el poder.

Los estrategas de Peña Nieto le diseñaron, durante parte de este año, sendos foros (titulados de reflexión) para pulir la vacía imagen que le ha generado su intensa propaganda, en especial la originada en Televisa. Se supone que con tales eventos y junto a participantes de renombre el citado gobernador adquiriera, aunque fuera por simple ósmosis, algo de la solidez conceptual cuya carencia le aqueja. Mientras esto ocurría, López Obrador y los militantes partidistas del PT, PRD y Convergencia en el estado daban inicio a una extenuante gira (llamada de la lealtad) por todos los municipios mexiquenses. Apenas concluida este fin de semana pasado, se calcula, de manera conservadora, que dicha gira permitió entrar en contacto, durante 124 actos masivos, con unos 150 mil participantes. Falta el cierre programado para el domingo 14 venidero en Toluca, donde se espera reunir a 40 mil asistentes adicionales. El PRI sabe que una elección como la de 2011 no se gana ni con foros ni, tampoco, con discursos cargados de deber ser, posturas ideales para engatusar incautos. Por eso ha desplegado todo un ejército partidista que abarcará el territorio mexiquense completo. Buena parte de tal trabuco se integra por maestros del ámbito local, y otros de refuerzo que pondrá el SNTE, por acuerdo con la maestra Gordillo, ave de toda transa electoral. El PAN, ya bastante retrasado, llevará en mano el padrón de beneficiarios de los programas sociales de la Federación. Sus delegados federales serán los encargados de tal encomienda a la que, sin duda, aceitarán con recursos adicionales. Los dirigentes del PRD, sus aliados, pondrán la marca registrada.

Como bien se ve, las perspectivas no se atisban lisas ni apegadas a derecho. Se espera, eso sí, que las tensiones que se generen durante este periodo, y por la importancia de lo que está en juego, clarifiquen los límites a que llegarán los dos oficialismos, el del PAN y el del PRI. La izquierda (sin la burocracia del PRD) tendrá que sostenerse con el único ingrediente que puede ayudarle a presentar pelea: el apoyo de aquellos que buscan una más equitativa justicia distributiva. Serán, por tanto, enormes sectores de la sociedad que, por lo demás, han salido perjudicados, tanto por el abandono en que los tiene el gobierno de Toluca como por el deterioro general ocasionado por el modelo de acumulación desmedida de la riqueza.

La idea de un PRI local cuasinvencible carece de sustento más allá de la abrumadora propaganda en medios ensayada desde hace ya más de cinco años. El adalid, Peña Nieto, tiene, en efecto, pies de barro y se los heredará a quien resulte su emergente. Basta un somero recorrido por el estado para percatarse de la terrible situación económica, social y cultural en que se debaten sus pobladores. El empobrecimiento de sus clases medias es tan notorio como amargo. No bien salían de la precariedad que las acompañó en su emigración desde las diversas regiones del país, cuando han visto truncados sus deseos de progreso. Las áreas situadas lejos de la conurbación con el Distrito Federal se mantienen en vilo, pero en cualquier momento pueden ser arrastradas hacia la pobreza o marginación. Las partes que están conurbadas, con algunas raras excepciones, fluctúan entre el coraje y la desesperanza por las promesas incumplidas de mejoría o cambio. Sus asentamientos, por demás irregulares desde el trazado urbano, pasando por la más grotesca aglomeración de colores, tamaños y formas, hasta desembocar en el caótico transporte o los servicios públicos, son, y serán por décadas, marcas indelebles del desarrollo deformado. El panorama del estado de México detalla, hoy en día, una prolongada fila de changarros, puestos de tacos, merenderos y demás actividad informal de donde una gruesa capa de trashumantes se cuelga para subsistir. Con este bagaje a cuestas se terminará el presente año de tanteos y trabajos con la vista fija en 2011.

RAUL VERA, EL PASTOR DE LAS CONTROVERSIAS

Bernardo Barranco V.
Periódico La Jornada
El 7 de noviembre, Raúl Vera, obispo de Saltillo, recibió el premio Rafto 2010, por su destacada actuación en la defensa de los derechos humanos y la justicia social en México. Monseñor Vera fue galardonado por la prestigiada fundación noruega Rafto, porque es un crítico del abuso del poder y un defensor valiente de los inmigrantes, los pueblos indígenas y otros grupos en peligro. Raúl Vera, a lo largo de su trayectoria, se ha atrevido a cuestionar con firmeza a las autoridades y a defender los derechos humanos de grupos más vulnerables. No es un personaje que calcula sus reproches y cuestionamientos a gobiernos, no hace mucho calificó de dictador a Felipe Calderón por no reconocer la amalgama de complicidades entre la delincuencia organizada y el Estado mexicano. Sus posturas han llegado a chocar con muchos obispos, como fue el caso de la condena a los matrimonios gays y a la condición homosexual; allí Vera llamó a quitar prejuicios y no actuar como fariseos, se refirió a quienes consideran que aquellos que tienen una orientación diferente a la heterosexual son incapaces de realizar aportes a la sociedad, por ejemplo como padres o madres de familia, sin necesidad de aparentar lo que no son. La diócesis de Saltillo es una de las pocas que tiene un trabajo pastoral con este sector, apoya a la comunidad de San Elredo, que promueve los derechos humanos de homosexuales y lesbianas.

Raúl Vera goza del reconocimiento, no sólo de parcelas progresistas de la sociedad, sino aun por conservadores que, sin estar de acuerdo con sus posturas, lo toma en cuenta. Es uno de los pocos obispos respetados por diferentes sectores de la clase política, desde el gobernador Humberto Moreira –quien ya lo postula para el Premio Nobel y admite que a veces le jala las orejas– hasta Andrés Manuel López Obrador –quien lo declara el mejor obispo en México.

La fórmula de monseñor Vera es sencilla, es una persona honesta y congruente. Vive el evangelio con todas sus exigencias y sabe trasmitir con fervor su fe. En su casa no tiene piscinas ni gimnasios, no aparece en las revistas sociales en banquetes junto a los acaudalados ni tiene órdenes de aprehensión por millonarios fraudes. Es un pastor coherente. Él mismo se define obispo controvertido, defensor perseverante de los derechos humanos: indígenas, mujeres, mineros, campesinos, migrantes, homosexuales. Crítico de los gobiernos panistas y del uso de la violencia indiscriminada de las fuerzas armadas en la lucha contra el crimen organizado.

Vera es uno de los pocos herederos de aquella mítica generación de obispos y pastores profundamente comprometidos con los pobres y en la defensa de los derechos humanos que en las décadas de 1960 y 70 enfrentaron en diversos países de América Latina la represión de los autoritarismos militares. Aún se recuerda a personajes como Helder Cámara, de Brasil, y Óscar Romero, de El Salvador. Mientras esta generación de prelados maduraba en la Conferencia de Medellín, Colombia, en 1968, el joven estudiante de la Facultad de Ingeniería en la UNAM Raúl Vera vivió en carne propia el movimiento estudiantil en México. Vera tiene notorias diferencias con el resto de los obispos mexicanos; mientras la mayoría de los prelados ingresan al seminario siendo casi niños, entre los 11 y 14 años en promedio, casi 70 por ciento, Raúl Vera ingresa a la orden de los dominicos con 23. El obispo de Saltillo es uno de los poquísimos prelados que ha cursado su carrera en una universidad pública y secular; recordemos que la mayoría de los obispos ha adquirido su formación en instituciones intraeclesiásticas, por cierto casi 40 por ciento de los prelados ha pasado por la pontificia universidad gregoriana situada en Roma, Italia. Estos datos, para algunos intrascendentes, revelan la mayor sensibilidad social de Vera, así como la mayor capacidad de interlocución secular que posee el obispo. “L’Église, c’est un monde”, diría Emile Poulat, mi viejo profesor de sociología de la religión, porque muchos obispos no conocen otro.

Monseñor Vera es designado en 1995 obispo coadjutor en la diócesis de San Cristóbal de las Casas, en pleno levantamiento zapatista, el entonces nuncio Prigione lo coloca allí para neutralizar y contrarrestar la labor de Samuel Ruiz. Vera sorprende a la opinión pública porque no sólo hace propios los compromisos de la diócesis, sino radicaliza su opción pastoral por los indígenas ante el estupor de los sectores conservadores de la Iglesia mexicana y del propio gobierno mexicano. De ahí que ante el retiro de Samuel Ruiz, el Vaticano no lo confirme como sucesor en la diócesis y lo nombra obispo de Saltillo, en 1999. En Bergen, Noruega, en su mensaje de agradecimiento por el premio, Raúl Vera López expresó: A través de mi labor pastoral, en colaboración con grupos de defensores de los derechos humanos, me ha tocado ser testigo de cómo impunemente se atenta contra la dignidad de la persona, en diversos ámbitos y distintas áreas geográficas de México... La impunidad es la característica actual de la administración de justicia en México; aun en los casos aparentemente resueltos para quienes piden justicia, no existe reparación del daño, ni cumplimiento de sentencias o recomendaciones internacionales, ni castigo para los violadores de los derechos humanos dentro del Estado. La Fundación Rafto se pudo haber equivocado en haber elegido a la persona no adecuada para su Premio 2010, pero no se equivocó en elegir a México para hacer denunciar ante la comunidad internacional la terrible situación de violaciones sistemáticas a los derechos humanos de parte del gobierno contra hombres y mujeres ciudadanas de nuestro país. Felicidades.